El diablo viste de Prada

The Devil Wears Prada

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Director: David Frankel

Guión: Aline Brosh McKenna. Intérpretes: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Adrian Grenier. 109 min. Jóvenes-adultos. (SD)

Cruela de Vil, digo, Miranda Priestly es la redactora-jefe de Runway, una prestigiosa revista americana de moda. La redacción de Runway es lo más parecido a una pasarela, donde los periodistas-modelos desfilan al son de la música de su despótica jefa. Son las reglas del juego. Las que tendrá que aprender Andrea Sachs, la última becaria fichada por Miranda, si quiere mantener el puesto.

En el año 2003 Lauren Weisberger escribió El diablo viste de Prada, un best-seller aplaudido por el público y criticado por la prensa, sobre todo, la especializada en moda. No era susceptibilidad; Weisberger había trabajado como becaria en Vogue, a las órdenes de Anna Wintour, jefa de la edición americana de la famosa cabecera francesa y una de las personas más influyentes en el mundo de la moda.

A estas alturas se habrán dado cuenta de que la tirana Miranda Priestly es Anna Wintour y que la película es una cruel radiografía del mundo del periodismo y la moda, vestida de comedia ligera.

La película es previsible, pero David Frankel ha contado con un guión inteligente y, a ratos, divertido, que recoge algunas ideas certeras sobre el precio de la fama. Si, además, tienes un buen envoltorio técnico y en el reparto un valor seguro -Meryl Streep- y a un inspiradísimo Stanley Tucci, el resultado es un producto muy superior a comedias similares.

Además, para que todo acabe bien, Anna Wintour se ha tomado la película con humor y acudió al preestreno vestida ¿cómo no? de Prada. Eso sí, se marchó a la mitad.


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