El 40% de los científicos norteamericanos creen en Dios

La proporción es la misma que en 1916

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En 1916, el sociólogo James Leuba encuestó a 1.000 científicos sobre sus creencias. El autor pronosticó que la proporción de creyentes (40%) iría reduciéndose a medida que la educación fuese mejorando. Edward Larson, de la Universidad de Georgia, y Larry Witham acaban de mostrar con una encuesta idéntica, publicada en Nature (3-IV-97), que el porcentaje sigue siendo el mismo.

El 40% de los biólogos, físicos y matemáticos encuestados -todos norteamericanos- creen en Dios, según la definición del cuestionario: "Creo en un Dios en comunicación afectiva e intelectual con los hombres; un Dios al que uno se puede dirigir esperando respuesta". El 45% (42% en 1916) no creen en el Dios así descrito -lo que no significa que no crean en absoluto- y el 15% se consideran agnósticos o sin creencias definidas.

Según los autores, lo más relevante del estudio es la estabilidad de la proporción de creyentes en casi un siglo de avances científicos y tecnológicos espectaculares.

La encuesta desmiente la idea de que la proporción de creyentes entre la comunidad científica es mucho menor que en el conjunto de la población. También muestra que, contra lo que pensaba Leuba, aún hoy muchos científicos no ven contradicción alguna entre creer en Dios e investigar y conocer las leyes naturales.

El objetivo de la nueva encuesta no era conocer la distribución de científicos por confesiones, ni el nivel de práctica religiosa entre ellos. Más bien pretendía averiguar cómo habían evolucionado las creencias de los científicos en 80 años y si las predicciones de Leuba eran correctas.

Los datos se podrían comparar siempre que el paralelismo fuera casi exacto. Por eso, encuestó al mismo número de científicos (1.000) seleccionados de la misma fuente (la última edición de American Men and Women of Science, un compendio de científicos prestigiosos), se les hicieron las mismas preguntas y el nivel de respuestas fue similar (60-70%).

Las principales diferencias se han dado en la creencia sobre la inmortalidad. Leuba introdujo una pregunta sobre la inmortalidad dirigida a los no creyentes y otra para comprobar si los que no creían en la inmortalidad la deseaban. Mientras en 1916 sólo el 20% no creían en la inmortalidad, en la actualidad es el 50%. Y de los que no creían en la inmortalidad, el 73% la deseaba en 1916 y sólo el 36% la desea ahora. También ha cambiado la distribución de creyentes por especialidades. En la encuesta de Leuba, la proporción más alta de no creyentes se daba entre los biólogos (69,4%); en cambio, ahora corresponde a los físicos y astrónomos (77,9%). El nivel más alto de creyentes está ahora entre los matemáticos (44,6%).


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