EE.UU.: empieza a restringirse la marihuana donde ya es legal

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Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 12/14

En Estados Unidos, el debate sobre la legalización de la marihuana ha dado un giro inesperado. Mientras crece el número de estados que se plantean autorizarla aduciendo fines médicos e incluso recreativos, algunos republicanos y demócratas se alían para aprobar restricciones en ciudades y municipios de estados donde ya se ha legalizado.

En teoría, la marihuana en EE.UU. es ilegal en virtud de una ley federal. Pero 21 estados y el Distrito de Columbia la permiten para fines terapéuticos. En 2012, coincidiendo con las elecciones presidenciales, los estados de Colorado y Washington aprobaron en referéndum su uso recreativo.

Ahora, las asociaciones a favor de legalizar el cannabis quieren aprovechar las elecciones legislativas de 2014 para dar un nuevo impulso al uso recreativo de la marihuana. Se espera que California, Oregón y Alaska, entre otros estados, planteen plebiscitos sobre esta cuestión. Otros, como Florida y Nueva York, votarán medidas para facilitar el acceso a la marihuana con fines médicos.

Recientemente, la Administración Obama ha hecho algunos gestos de apertura a la marihuana. El fiscal general, Eric Holder, anunció la semana pasada que el Departamento de Justicia va a dictar nuevas reglas para facilitar que los bancos puedan dar créditos a los distribuidores de marihuana, en aquellos estados donde esté legalizada para fines médicos o recreativos.

Los municipios que adoptan prohibiciones alegan que están en su derecho dado que la marihuana sigue siendo ilegal bajo una ley federal

Esa misma semana, el presidente Obama se declaró a favor de permitir el “experimento legal” de Colorado y Washington. Sobre todo, explicó, para poner fin a un sistema donde muchos infringen la ley y solo unos pocos –principalmente, negros e hispanos– son detenidos o multados.

El mismo argumento ha llevado a los gobernadores republicanos Rick Perry (Texas) y Chris Christie (Nueva Jersey) a defender la despenalización del consumo de marihuana.

Alcaldes contra el cultivo y la venta legal
Pero la campaña a favor de la marihuana está encontrando oposición precisamente en algunos de los estados donde ya se ha legalizado. También es novedoso que las nuevas restricciones hayan unido a demócratas y republicanos, según explica The New York Times.

El pasado 1 de enero, Colorado inició la venta legal de marihuana para uso recreativo. Pero una docena de ayuntamientos –incluido el de Colorado Springs, la ciudad más grande del estado– han prohibido en su territorio la apertura de establecimientos para ese fin.

Lo mismo puede ocurrir en Washington, el otro estado que legalizó en 2012 la marihuana para uso recreativo y donde todavía no ha comenzado su venta. Hasta que eso ocurra, dentro de unos meses, varios ayuntamientos se están planteando prohibir los puntos de venta.

En California, el primer estado que legalizó la marihuana para uso médico, en 1996, Fresno County ya ha prohibido su cultivo para esos fines. El año pasado, un tribunal de apelaciones autorizó a los gobiernos locales del estado a adoptar esa misma prohibición. También en Oregón, varios municipios se han planteado restringir o prohibir la marihuana para fines médicos, aunque sea legal en el estado.

Esta ola de restricciones donde ya se daba por ganada la batalla ha puesto nervioso al movimiento a favor de la legalización. A la espera de posibles recursos contra estas limitaciones al cultivo y la venta, los ayuntamientos que las han adoptado alegan que están en su derecho dado que la marihuana sigue siendo ilegal bajo una ley federal.

Los partidarios de la legalización quieren provechar las elecciones legislativas de 2014 para dar un nuevo impulso al uso recreativo de la marihuana

Varios demócratas aconsejan prudencia
En el artículo mencionado del New York Times, Kirk Johnson cree que la nueva batalla legal que se avecina plantea una incógnita sobre el futuro mapa del cannabis en este país. Al igual que el fin de la prohibición de vender bebidas alcohólicas hizo surgir en su día “ciudades secas”, dice, está por ver si EE.UU. se va a convertir en un gran mercado de marihuana o si su venta quedará limitada a unos pocos núcleos urbanos.

En la configuración de ese mapa va a ser clave el papel que adopte el Partido Demócrata, tradicionalmente más permisivo en esta cuestión. Por eso es importante que algunos demócratas estén liderando la oposición a la marihuana legal.

Uno de ellos es Patrick J. Kennedy, ex representante por Rhode Island. A menudo aconseja prudencia frente a los efectos perjudiciales del cannabis, sobre todo entre los jóvenes.

Lo mismo piensa Kevin A. Sabet, un demócrata que fue asesor de Obama en la lucha contra la droga. “De alguna manera, creo que lo mejor que le podría haber pasado al movimiento anti-legalización es que [la marihuana] se legalice, para que la gente vea su lado oscuro”.

El año pasado, ambos fundaron el grupo Smart Approaches to Marijuana (SAM) para aportar nuevas ideas a este debate. Se oponen a legalizar la venta de la marihuana –también para fines médicos– y promueven políticas para reducir el consumo de cannabis. Pero son partidarios de despenalizar el consumo de marihuana, para no enviar a la cárcel ni multar a los que infrinjan la prohibición.

Otra prioridad de SAM es lograr que el debate sobre la legalización de la marihuana tenga más en cuenta a los niños. Lo explica uno de los miembros del grupo, Christian Thurstone, psiquiatra infantil especializado en adicciones e investigador en la Universidad de Colorado: “Deberíamos protegerlos de los daños, no exponerlos a ellos. Si de verdad queremos resultados más valiosos en nuestro país, debemos desarrollar políticas contra las drogas desde otro punto de partida: ¿Qué es lo mejor para los niños?”.


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