Educación para la Ciudadanía en la tradición ilustrada

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En un reciente artículo (El Mundo, 31-3-2009) el historiador Víctor Manuel Arbeloa realiza un repaso a las tradiciones educativas de signo ilustrado que están en la base de las actuales asignaturas de ciudadanía y valores democráticos que se imparten en los principales países de Europa.

El artículo del que fuera primer presidente del parlamento navarro subraya el contraste entre el espíritu con el que se ha implantado EpC en España y el espíritu laico y tolerante que se percibe en muchas de los escritos y de las decisiones políticas de sus supuestos antepasados intelectuales, los ilustrados ingleses y franceses.

Hay que recordar que en Inglaterra “la historia y la tradición religiosa británica se enseña, en los centros de titularidad estatal, como un hecho cultural de modo objetivo y neutral, libre de todo proselitismo, y para todos los alumnos que tengan interés en ella”; y que la enseñanza religiosa en los centros de titularidad no estatal se suma a la anterior, pero no como asignatura alternativa, sino voluntaria e independiente. Por eso, en los centros no estatales los alumnos son libres para “asistir a las dos clases, a una de ellas o a ninguna de las dos”.

El modelo laicista francés fue impulsado por el célebre ministro de Educación Jules Ferry, Ministro de Instrucción Pública, que en 1886 logró la laicización completa de la enseñanza primaria y secundaria públicas.

Los planteamientos de Ferry no llegaron a imponerse en Europa por la influencia del modelo de neutralidad confesional, más moderado, imperante en Holanda e Inglaterra. Este segundo modelo es el que Francisco Giner de los Ríos adoptó en España para la Institución Libre de Enseñanza, rechazando voluntariamente el radicalismo de Ferry.

Pero incluso un pensador radical como Ferry subrayaba el carácter “sagrado y delicado de la conciencia de un niño” y no escondía la referencia al cristianismo como sustrato básico de la enseñanza moral en las escuelas. Así puede verse en varios pasajes de su famosa Carta a los maestros (1883).

Arbeloa se pregunta si entre los que hoy defienden el modelo de EpC perviven los presupuestos filosóficos y humanistas de la tradición ilustrada de finales del XIX y comienzos del XX. “Y mucho me temo, aventura, que en algunos casos no haya más que un rudo pragmatismo psicologista, unido a cierta ignorancia y a un proporcional desprecio por las ideas y valores ilustrados, que difícilmente pudieron y pueden entenderse, debidamente puestos al día, sin la sabia historia, por compleja que sea, del cristianismo”.

Artículo de El Mundo: http://www.elmundo.es/opinion/tribuna-libre/2009/03/2622033.html


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