Mons. Fouad Twal, patriarca católico, y Samuel Hadas, diplomático israelí

Dos voces a favor de la paz en Tierra Santa

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Dos personalidades implicadas en la búsqueda de la paz en Tierra Santa son el patriarca católico Mons. Fouad Twal y el diplomático israelí Samuel Hadas, primer embajador de su país ante la Santa Sede. Aceprensa les entrevistó durante el seminario “La Religión: dimensión ausente de la diplomacia y de la política en Oriente Medio”, organizado en Madrid por la Fundación Promoción Social de la Cultura.

Mons. Twal: “Los cristianos podemos ser puente entre palestinos e israelíes”

Mons. Fouad Twal será en breve el patriarca de la Iglesia católica en Tierra Santa, que abarca los países de Jordania, Palestina, Israel y Chipre. Nacido en Madaba (Jordania) en 1940, es miembro del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Además, es presidente de la Universidad de Belén, donde se invita a los fieles a tomar conciencia de su deber en pro de la paz.

¿Cuál es la estrategia de los católicos para lograr la reconciliación de los pueblos en Oriente Medio?

— En la última reunión de los presidentes de las conferencias episcopales se acordó seguir las tres “pes”: plegaria, proyectos y presión. Plegaria, para confiar en la oración y seguir rezando con esperanza por la seguridad en Tierra Santa; proyectos de índole social con el objetivo fundamental de que los cristianos no abandonen la región, y presión pacífica sobre los políticos en la búsqueda de una justa solución para el conflicto palestino-israelí.

El islam se extiende por el mundo y muchos temen su vertiente violenta.

— Los terroristas son una minoría. No hay que tener miedo al islam, hay que tener más miedo a la secularización de Occidente, su falta de fe. El islam podría llenar este vacío de fe. Sin embargo, los cristianos seguimos siendo más en el mundo, aunque en Tierra Santa no lleguemos a 400.000, frente a los 12 millones de musulmanes. No nos sentimos solos porque sabemos que hay muchos cristianos que rezan por nosotros.

¿Qué ofrece el cristianismo frente al islam?

— El Islam responde a una necesidad espiritual y natural del hombre, pero el cristianismo exige perfección: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” [Mt 5, 48]. Exige dolor, sacrificio, llevar la cruz y ofrece una respuesta a estos interrogantes. Ganamos a la gente con nuestra caridad y con nuestro sacrificio, en nuestras escuelas, hospitales, con nuestra evangelización, no con nuestra imposición.

¿Cómo pueden contribuir las tres religiones en la consecución de la paz?

— Cuando no intentamos convertir a los demás, sino propiciando el derecho a expresar cada uno su verdad y dejando a los hombres que elijan en libertad su fe.

¿Cómo se combate el odio, cómo pueden perdonar esos millones de refugiados palestinos?

— Nosotros predicamos amor, perdón y reconciliación. Es una labor que requiere tiempo, paciencia y educación de las nuevas generaciones. La paz será posible si hay una buena voluntad política. Tierra Santa es una tierra de redención, de oración y no de muerte. Los cristianos podemos ser puente entre palestinos e israelíes.

¿Y cómo se puede ayudar desde Occidente, desde Europa?

— Europa puede hacer mucho más, desde un mayor compromiso de políticos y diplomáticos, hasta ayudas económicas. Pero la principal ayuda vendrá de la oración de los cristianos de Europa y de su coherencia de vida. La peregrinación a Tierra Santa también es fundamental, por la oración y por la sensibilidad hacia el conflicto.

¿Y desde España?

— Los cristianos de España deben despertar. Muchos musulmanes han criticado la fe cristiana por la creciente secularización de España, por sus últimas leyes. Nos han dicho: mirad lo que hacen los cristianos de España, ahora los musulmanes somos los únicos fieles a Dios, a sus mandamientos. Los cristianos de Tierra Santa pagamos la secularización de los países europeos.





Samuel Hadas: “El totalitarismo religioso se combate en las escuelas, en las sinagogas, en las iglesias y en las mezquitas”

Samuel Haddas fue el primer embajador del Estado de Israel en España y después, en 1994, el primer embajador ante la Santa Sede. Nacido en Argentina, es de ascendencia ashkenazi (comunidad judía procedente de Europa Central). Actualmente es asesor para la Cooperación Intercultural del Centro Peres para la Paz, organización que busca un entendimiento entre Israel y Palestina. Es presidente también del Consejo Hebreo de Israel para las Relaciones interreligiosas. Regresó de nuevo a España para acudir al Seminario organizado por la FPSC.

En 1953 emigró desde Argentina al Estado de Israel. ¿Cuál fue el motivo principal?

— Nos fuimos mi esposa y yo. Éramos jóvenes y queríamos contribuir a la construcción del Estado de Israel. Durante cuatro años vivimos en un kibbutz, una de esas cooperativas de organización independiente en las que los miembros no recibían salarios por su trabajo. Teníamos ilusión, ideales y creíamos en el proyecto.

Debió marcarle algo concreto para partir hacia una tierra en conflicto.

— Tenía 8 años cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Vivíamos en Argentina. Estábamos a punto de recibir a mis cuatro abuelos cuando se cerraron las fronteras. Ninguno sobrevivió a la guerra. La frustración de mis padres me impactó y me marcó.

Usted ha dicho que el conflicto en Oriente Medio se vence a partir del conocimiento del otro, desde la educación.

— Algunos dicen que nos encontramos en una guerra impuesta por un nuevo totalitarismo religioso, una visión del mundo que dice que solo una fe puede reinar. Este totalitarismo solo puede ser combatido desde la educación, en las escuelas, en las sinagogas, en las iglesias y en las mezquitas. La diplomacia no está preparada para resolver los conflictos. Yo creo firmemente que éstos deben solucionarse con el diálogo interreligioso. Políticos y diplomáticos deberían desempeñar un papel más activo en el encuentro con los líderes interreligiosos.

Son muchos los judíos que no reconocen todavía un Estado soberano palestino.

— El 70% de los israelíes queremos la paz y aceptamos el Estado de Palestina. Pero para eso es necesario que se respete la seguridad de Israel. Seguridad para Israel y soberanía para los palestinos. Existe un compromiso serio de llegar a un acuerdo de paz. Para ello, también es necesario que las nuevas generaciones crean en el respeto de ambos pueblos. Este acercamiento es lo que intentamos en el Centro Peres para la Paz.

Tiene la intención de publicar un libro titulado “Un judío en el Vaticano”. Adelántenos algunas de sus experiencias.

— A pesar de las diferencias que había entre los dos Estados, entre Juan Pablo II y yo hubo un diálogo sincero. Ponerse en los zapatos de un cardenal es algo imposible. Lo que asimilé en el Vaticano es que todo lo que había aprendido hasta ese momento, no servía de nada. El encuentro diplomático se basó en una relación de tipo personal. Yo era consciente de que era diplomático de un gobierno ante una Iglesia, y en Israel hay 330 instituciones católicas a las que debíamos respetar y entender.


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