El Observatorio

Discriminar al recién nacido

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El filósofo Fernando Savater previene contra la actitud de quienes rechazan cualquier crítica a una ideología o a un comportamiento atribuyéndola a una “fobia”. “Invocando la 'fobia', la discusión pasa del terreno argumental al clínico: aunque aporte muchas razones, el adversario es un enfermo moral o mental, un psicópata social. No hay ni que examinar lo que dice, basta con aplicarle salfumán fóbico y sanseacabó”, escribe en El País.

“Un ejemplo entre mil: la sentencia judicial 'pionera en España' (¡excelente!) que condena por 'discriminatoria' la disposición del Ministerio de Sanidad que solo permite la fecundación artificial a las mujeres que hayan fracasado más de un año en los intentos por coito vaginal. Se asegura que la disposición legal ahora vencida discriminaba a las lesbianas o a las solteras que se negaban a mantener relaciones procreativas. ¡Era homofóbica, ni más ni menos! Y que nadie se atreva a decir que era una medida contra la heterofobia, porque me van a oír…”.

Savater dice que prefiere que le apunten en la lista de los malos que en la de los bobos. “Que una mujer sana procree un hijo artificialmente para abolir al varón (o que uno o dos hombres utilicen un vientre de alquiler para un fin semejante pero inverso) es realmente discriminatorio para el recién nacido, huérfano programado y privado de una de las dos líneas de filiación que pertenecen a la condición humana. Es lícito querer ser padre o madre, pero querer ser padre sin madre o madre sin padre puede ser aceptado por un juez pero no por la reflexión ética, ya que hurta a un tercero una parte esencial de su aventura personal. Cualquiera puede criar a un niño, sean cuales fueren sus gustos eróticos, pero nadie participa en la paternidad como pareja de una probeta”.


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