Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato

Ten Arguments for Deleting Your Social Media Accounts Right Now

Página 1

Autor: Jaron Lanier

Debate.
Barcelona (2018).
187 págs.
14,90 € (papel) / 8,99 € (digital).
Traducción: Marcos Pérez Sánchez.

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Conocido por ensayos como Contra el rebaño digital o ¿Quién controla el futuro?, Jaron Lanier, a pesar de ser uno de los pioneros de la tecnología digital, ha mantenido siempre una postura crítica, pero constructiva, sobre sus posibilidades, sin caer en el radicalismo. Sigue pensando lo mismo, solo que por el momento no ve otra forma de conseguir que las redes sociales tengan un “rostro humano” que desconectarse de ellas.

Ante la tecnología digital encontramos básicamente tres tipos de respuesta. La primera, la tecnofobia, considera que es una amenaza para el ser humano. La segunda sostiene que la tecnología es neutral y que todo depende del uso que se haga de ella. Por último, la tercera postura, que está adquiriendo fuerza en los últimos tiempos, entiende que no es neutral y que su valoración moral está estrechamente vinculada al modo en que ha sido concebida.

Las redes sociales, a juicio del autor, parecen estar diseñadas para condicionar nuestro comportamiento, de modo que pasemos conectados y volcando datos personales el mayor tiempo posible. Ese “oro digital”, obtenido de forma gratuita y sin un consentimiento muy consciente, se ofrece a quienes pagan para emplear toda esa información con fines comerciales o políticos.

El mecanismo, que Lanier califica de “incordio”, opera con extraordinaria eficacia siguiendo los siguientes pasos: captar la atención del mayor número de personas; escudriñar permanentemente sus vidas; suministrar a sus mentes los contenidos más oportunos; dirigir su comportamiento de forma sutil; cobrar a otros para que les manipulen; y crear ejércitos de falsas identidades capaces de generar una presión o estado de opinión que se imponga sobre el resto.

“Si pudiésemos deshacernos –escribe– de este pernicioso modelo de negocio, la tecnología en la que se sustenta no sería tan perjudicial”. La única manera de conseguirlo que se le ocurre es abandonar de inmediato y durante un tiempo las redes sociales, para que quienes las han creado y se han enriquecido con ellas se vean obligados a darles una configuración respetuosa con las personas.

Ante las redes sociales, Lanier propone seguir el ejemplo de los gatos y no el de los perros. Mientras que el ser humano ha conseguido domesticar a estos últimos, “los gatos han hecho lo que parecía imposible: se han integrado en el mundo moderno de la tecnología sin renunciar a ser ellos mismos”. Conectados o desconectados, lo importante es que las redes sociales no nos conviertan en dóciles canes y que seamos irreductibles gatos.


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