Después de la tormenta

Umi yori mo mada fukaku

Página 1

Director: Hirokazu Koreeda

Guionista: Hirokazu Koreeda.
Intérpretes: Kirin Kiki, Hiroshi Abe, Riri Furanki, Yoko Maki, Sosuke Ikematsu, Satomi Kobayashi, Isao Hashizume, Taiyo Yoshizawa.
117 min.
Jóvenes.

Una joya más en la preciosa filmografía de Hirokazu Koreeda, que atrapa la naturaleza humana con delicadeza y conocimiento creciente: parece que los años le hacen aún más sabio. Aquí ofrece una saga familiar protagonizada por un matrimonio roto con un hijo de diez años. El padre divorciado, escritor venido a menos, ejerce de detective privado en casos de infidelidad. Querría recuperar a su mujer, y trama que los tres acaben en casa de su madre, y pasen la noche juntos por la tormenta que se avecina.

Koreeda teje la trama como si no le supusiera esfuerzo, y los personajes, a pesar de sus debilidades, se hacen querer, porque su lado bueno pugna siempre con la inclinación egoísta. Esa lucha, donde hay victorias y derrotas, es la vida misma. Sorprende el equilibro, el dibujo atinado de cada uno y las razones que les mueven.

Un director hollywoodiense, en el peor sentido del adjetivo, habría cargado de efectismo la noche tormentosa, un aguacero tremendo, con padre e hijo en el parque infantil, y la madre saliendo a buscarles bajo la lluvia. Ko-reeda sabe imprimir emoción a este pasaje, como a todo lo demás, sin artificios ni trucos baratos, sencillamente dando las indicaciones precisas a sus estupendos actores, y dejando que sean ellos y la historia los que conmuevan. “Después de la tormenta, viene la calma”, asegura el dicho, y la tormenta adquiere entonces un preciso sentido simbólico, de cómo las relaciones familiares pueden y deben atemperarse, pese a las dificultades.


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