El Observatorio

“Dan Brown no puede citarme para negar a Dios”

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Pretender obtener conclusiones sobre la existencia de Dios y el significado del mundo a través de la ciencia empírica implica no haber comprendido ni el sentido de la Biblia ni el método científico. Esto intenta explicar Jeremy England, profesor de Física en el MIT, respecto a la controversia en torno a su papel en la última novela de Dan Brown, Origen.

En un artículo publicado en el Wall Street Journal, el científico Jeremy England relata cómo recientemente se enteró de su doble literario que aparece Origen. En ella, un personaje con el mismo nombre y el mismo empleo en el MIT, logra descubrir el principio físico que da origen a la vida, con lo cual concluye que cualquier otro relato de la creación queda obsoleto.

En su artículo, el Jeremy England de la vida real critica la visión de la vida que Dan Brown le atribuye: “Sería fácil criticar las teorías de mi yo ficticio a partir de la breve descripción que de ellas hace Brown, pero sería también injusto. Mis investigaciones acerca de la emergencia de comportamientos similares a los de los seres vivos en materia inanimada están ampliamente disponibles, mientras que el trabajo del personaje de Dan Brown solo se describe vagamente. En el libro no hay verdadera ciencia sobre la cual discutir”.

Explica England que su verdadera preocupación tiene que ver con la actitud de su doble en el libro: un millonario futurista cuya misión es demostrar que la ciencia ha hecho a Dios irrelevante. Sin embargo, England asegura que la ciencia no puede explicarlo todo respecto a la vida humana. Para él, quien se declara judío ortodoxo, la idea de que la física pudiera probar que el Dios de Abraham no es el creador del mundo “refleja una mala comprensión tanto del método científico como del sentido del texto bíblico”.

En su artículo, el profesor argumenta que la ciencia construye modelos que describen la experiencia común y expresan la parcial predictibilidad del mundo. Sin embargo, la ciencia nunca puede responder a todas las preguntas que atañen a la vida: sus predicciones nunca podrán abarcar por completo el futuro. Además, los hombres siempre se enfrentan con la decisión de cómo reaccionar a un futuro desconocido.

La interpretación de las investigaciones científicas presupone una visión específica del mundo y no existen argumentos científicos para probar ni rechazar este supuesto, porque escapa al alcance de la ciencia. Para England, la pregunta más importante está en otro ámbito: “¿Tenemos que seguir aprendiendo sobre Dios? Por mi parte, a la luz de todo lo que sé, estoy seguro de que sí”.


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