Crece la demanda mundial de trigo mientras hay tierras en barbecho

Para alimentar a la humanidad sigue siendo necesario utilizar el potencial agrícola occidental

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Por segundo año consecutivo, la demanda mundial de trigo va a ser superior a la oferta, lo que es un cambio de tendencia. El precio se dispara y las reservas almacenadas se reducen a ojos vistas. ¿Es señal de que empiezan a escasear los cereales en una tierra superpoblada? Más bien es indicio de que las restricciones puestas actualmente a la producción ya no son adecuadas. Por de pronto, la Unión Europea ha decidido reducir del 15% al 12% el porcentaje de barbecho obligatorio.

El alza del precio del trigo refleja los cambios en el mercado mundial. Varios de los grandes países exportadores han reducido su producción de trigo: Australia ha tenido malas cosechas por la sequía; Argentina anuncia resultados modestos; Canadá ha dado preferencia a otros cultivos.

En cambio, los grandes importadores reclaman más que nunca. Para luchar contra el alza de precios de los alimentos, China compra trigo en todo el mundo; países del África mediterránea como Argelia y Egipto tienen grandes necesidades; países en desarrollo asiáticos y africanos siguen acusando el déficit alimentario. Resultado: la tonelada de trigo, que se negociaba a 90 dólares en julio, ha subido a 135 en octubre. Y las reservas de los cinco principales vendedores (USA, Canadá, Unión Europea, Australia y Argentina), que alcanzaban 53 millones de toneladas en junio de 1993, caerán a menos de 30 millones a mediados de 1995.

Los expertos de la FAO piensan que el comercio mundial de trigo, que estaba estabilizado en torno a los 200 millones de toneladas anuales, va a aumentar hasta 250 millones en los próximos quince años.

El aumento de la demanda va a favorecer las exportaciones de Estados Unidos, que ya suprimió el año pasado todo barbecho obligatorio. En la Unión Europea, el cambio en el mercado va a contrapié de la política agrícola común adoptada en mayo de 1992. Esta política preveía congelar la producción y reducir los precios oficiales del mercado interior europeo a fin de acercarlos a los precios del mercado mundial. Ahora se encuentra con una producción insuficiente que mantiene los precios demasiado altos.

En esta coyuntura, se enfrentaban dos posturas en la Unión Europea. La encabezada por Francia, principal productor de trigo, sostenía que el barbecho obligatorio, establecido para evitar los excedentes, puede ser reducido para regular la producción según las necesidades del mercado. La otra, apoyada por Alemania y Gran Bretaña, prefería sacrificar las exportaciones antes que arriesgarse a relanzar la producción. Finalmente se ha llegado al compromiso de reducir en tres puntos el porcentaje de barbecho obligatorio.

En todo caso, la coyuntura actual parece dar la razón a quienes mantienen que para alimentar a la humanidad de aquí a veinte o treinta años se necesitará usar todo el potencial agrícola de los países occidentales. Según esta tesis, no se deberían retirar definitivamente de la agricultura tierras que pueden necesitarse algún día y habría que evitar el envejecimiento de la población agrícola.


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