Continúa la censura informativa en China meses antes de las Olimpiadas

El régimen comunista refuerza el control de Internet, principal medio de expresión de los disidentes

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En los primeros días del mes de enero, en un pequeño pueblo cercano a Tianmen, ciudad de la provincia de Hubei, comienzan una serie de protestas de los habitantes de la zona por los vertidos de residuos en zonas cercanas a las viviendas. Las autoridades no prestaron ninguna atención hasta que algunas familias acordaron bloquear la entrada de los camiones en el pueblo.

Entonces, los responsables de seguridad de la provincia enviaron a los chengon, milicias armadas que sirven a la policía para disolver cualquier manifestación. Las cargas de estas milicias fueron de inusitada violencia y, en medio, del altercado, Wei Wenhua, 41 años, gerente de una compañía de construcción, consigue recoger y enviar con la cámara de su teléfono móvil imágenes de la agresión. Wenhua fue detenido y pocas horas después moría en un hospital a causa de los golpes propinados por sus captores.

Debido al férreo control informativo que reina en China, no se habría sabido nada del asunto de Tianmen si la noticia no se hubiese empezado a difundir vía Internet a través del blog de Wenhua, sina.com. A pesar de los intentos de controlar su circulación y ocultar lo ocurrido, la noticia empezó a volar por la red. Y es que son cada vez más los blogs que logran difundir críticas fundadas a los abusos y la violencia de la autoridades chinas.

Sin embargo, algunos de estos ciberdisidentes pagan caro su atrevimiento. El de Wenhua es un ejemplo. Pero hay otros, como el de Li Hong, que fue condenado el 19 de marzo de 2007 a seis años de cárcel por un tribunal de Ningpo (provincia de Zhejiang, en el sudeste), tras ser declarado culpable de escribir “artículos difamando al gobierno chino y llamando a la agitación para derrocar al gobierno”. Hong publicaba sus artículos en el sitio literario siqinhai.org, en el foro Weilai Zhongguo, y en sitios chinos con sede en el extranjero.

También en Internet se alimentan las redes de apoyo a periodistas que son víctimas de la censura gubernamental. El pasado 27 de diciembre fue arrestado el periodista Hu Jia, de 34 años: él y su mujer Zeng Jinyan (24 años, creadora de un blog prohibido en China, incluida por la revista Time entre las mujeres más influyentes del mundo) se encontraban en arresto domiciliario desde el mes de mayo: Pekín trataba de evitar así el viaje que pensaban hacer a varios países europeos.

Ahora Hu está detenido y su mujer incomunicada en su domicilio. Desde entonces se ha abierto un importante movimiento de solidaridad pidiendo su liberación a través de diversos blogs, donde los profesionales expresan su apoyo tratando de evitar asimismo la censura. Algo que no siempre consiguen. Por ejemplo, según informa Vincent Brosse en periodistas-es.org, el acceso al blog del periodista Zhai Minglei quedó bloqueado después de que este publicara un artículo sobre la detención de Hu Jia.

Desde el año 2005, el gobierno chino tiene establecido un sistema de policía virtual. Su misión es reforzar el control de los contenidos en Internet, lo que ha llevado al cierre de cientos de páginas web, chats y blogs, muchos de ellos por ser críticos con el gobierno comunista.

Con 163 millones de usuarios, China es el segundo país del mundo en número de internautas, sólo detrás de EE.UU., y pese a la censura gubernamental, la red se ha convertido en el arma más poderosa de la libertad de expresión entre los chinos. Se trata de toda una batalla informativa con numerosos actores, entre los cuales, empiezan a adquirir protagonismo los periodistas ciudadanos e Internet.


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