Comprometerse con el amor auténtico. Las claves del matrimonio

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Autor: José-Jaime Rico Iribarne

Palabra.
Madrid (2011).
240 págs.
18 €.

¿Qué hace una institución en medio de una historia de amor? Ésta es la pregunta que se plantea José-Jaime Rico, abogado especialista en familia y empresa, en esta su primera publicación. Para responderla cabalmente, el autor, armado de razones y argumentos “fuertes”, se sumerge en la antropología, rastrea la ética, la sociología y la jurisprudencia, para, finalmente, elevarse a la teología. La condición humana reclama un amor definitivo y exclusivo, que encuentra su lugar natural en el matrimonio, como una forma de traducirlo al lenguaje de la cultura y de las leyes.

Del laboratorio ideológico del siglo surgió el “amor protésico”, un sucedáneo del auténtico que, entre otras cosas, logró fracturar amor, sexualidad, procreación y matrimonio, e introdujo el divorcio como derecho irrenunciable de los cónyuges. Sin embargo, aunque la criticó duramente, no encontró una institución mejor que la del matrimonio para gestionar los amores alternativos. De modo que, en vez de inventar nuevas formas jurídicas, desfiguró la que ya había para dar cabida a todo, porque, como bien afirma Rico, “cuando el ser humano rechaza la naturaleza es para suplirla, no para exterminarla”. La clave consistió en disolver la indisolubilidad, en construir una contradicción in terminis: un matrimonio disoluble.

Dada la dictadura del modelo divorcista, el autor reclama un matrimonio legal para quienes desean un matrimonio natural, en el que poder obligarse al amor auténtico, a un amor no contaminado por esa ideología de la desvinculación que ha penetrado ya muy profundamente en nuestras conciencias. No nos damos cuenta, pero, cuando uno se casa, dice Rico, “está más casado con el divorcio que con su propio cónyuge. Ésta es la libertad del amor en las democracias occidentales”.

A pesar de las dificultades, el autor está convencido de que el matrimonio es la “denominación de origen” del amor a la que acuden, según sus propias palabras, “amores originarios, derivados e incluso desviados”. Casarse es obligarse al amor auténtico, quererse amar para siempre. José-Jaime Rico lo defiende a capa y espada con argumentos profundos y ejemplos sencillos, como sólo lo puede hacer quien vive lo que escribe.


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