Como en las mejores familias

Un air de famille

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Director: Cédric Klapisch

Guion: Agnès Jaoui, Jean-Pierre Bacri y Cédric Klapisch.
Intérpretes:
Jean-Pierre Bacri, Jean-Pierre Sarroussin, Catherine Frot, Agnès Jaoui.
110 min.
Adultos.

Esta comedia negra prueba fortuna tanto en cines comerciales como en V.O. Los autores del guión -ganador de un César de la Academia Francesa- lo son también de la obra de teatro -de la que proviene- y actores igualmente en la película. Si bien todo el breve reparto está magnífico, obtuvieron los otros dos César, como mejores actores de reparto, Catherine Frot (en su papel de Yolande) y Wladimir Yordanoff (en el camarero Philippe).

No oculta la película su base teatral: siempre dentro del reducido espacio de un pequeño bar restaurante, salvo tres breves salidas; marca con claridad los tres actos o partes; y repite prácticamente todo el estupendo texto del teatro. Sin embargo su lenguaje es cinematográfico y se resuelve en buen cine: no son las palabras las que identifican a los personajes, sino la acción, la imagen, y lo hace poco a poco, de modo que los individuos, su relación y su mundo se desvelan al espectador con cierto ritmo de suspense, siempre con sorpresa y creciente interés. La cámara, con la luz y las sombras, el color y los sonidos, la variedad significativa de planos, convierte en espacio ilimitado el estrecho ámbito del bar-restaurante, y en múltiples los sólo seis personajes, en los que ahonda.

Se trata de una familia, que tiene por costumbre cenar los viernes en el local de Henri, uno de los hijos. Además de él, están la madre viuda; Denis, otro hijo empresario -que acaba de aparecer en la televisión local- y su mujer Yolande; una hija soltera y el camarero Philippe. Hoy cenarán en un restaurante mejor porque es el cumpleaños de Yolande; esperan a la mujer de Henri, de la que se llega a saber que no vendrá porque se ha planteado seriamente su separación matrimonial. Se quedan todos con Henri a cenar; hablan de los problemas de unos y otros, y de las mil historias de siempre, "como en las mejores familias". En todo este juego verbal, de amor y crueldad, la madre es pieza principal, y decisiva y sorprendente la intervención del camarero Philippe.

Seis magníficos retratos del ser humano en vertiente de universalidad, en la siempre necesaria y cobijadora familia, palestra donde el hombre y la mujer se fortalecen, sufren y aman, se insultan verdades y no pueden dejar de llorar y curar las mismas heridas que causaron. Comedia negra, pues, pero comedia al fin, pues se desarrolla en el más propio lugar del hombre.


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