Católicos en la India

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En un informe sobre la Iglesia católica en la India, la revista Palabra (noviembre 1993) explica algunos de los problemas que deben afrontar allí los 13 millones de católicos.

Uno de los obstáculos que encuentra la comunidad católica en la India es la discriminación que sufren los cristianos de las castas más bajas (dalit). Los cristianos quieren conseguir que, a través de una reforma de la Constitución, los dalit cristianos accedan a las mismas ventajas sociales y políticas que tienen los dalit hindúes, sijs o budistas. (...) A consecuencia de esta discriminación, cuando un dalit se hace cristiano pierde inmediatamente los beneficios que les reserva el gobierno. El problema es de vital importancia para la Iglesia, ya que el 50% de los cristianos en la India son dalit, es decir, ciudadanos de las castas inferiores.

(...) Otro problema que tiene la Iglesia en algunos Estados de la India afecta a la enseñanza. La Conferencia Episcopal ha criticado severamente las nuevas disposiciones en materia de educación establecidas en el Estado de Tamil Nadu (India meridional), en virtud de las cuales los centros para la educación de minorías deben reservar el 50% de sus plazas a los estudiantes de otros grupos. El arzobispo de Bombay, Card. Simon Ignatius Pi-menta, se ha manifestado preocupado por las consecuencias que tales disposiciones tendrán sobre las escuelas católicas. En su opinión, es difícil concebir que los centros de formación católica, mantenidos económicamente por los católicos nacionales y extranjeros, puedan impedir el acceso a los fieles en favor de los no católicos.

(...) El hinduismo, como el Islam, ha sido impermeable y refractario respecto al cristianismo. Es más, hay en el hinduismo una corriente anti-cristiana y anti-musulmana que busca, por vías políticas, culturales y económicas, no sólo parar el crecimiento de estas religiones, sino eliminarlas. Se trata de movimientos como el Vishwa Hindu Parishad, fundado en 1964, y el Partido Bharatiya Janata, de 1980. (...) En los últimos años han continuado los enfrentamientos violentos entre sijs, hindúes y musulmanes. El fundamentalismo se fomenta a veces por motivos políticos.

En este escenario, los cristianos aparecen como el grupo más pacífico. Su presencia relativamente pequeña les incita a ser prudentes. (...) Los cristianos no han inspirado ninguna revuelta sectaria, sino que, más bien, han favorecido la reconciliación. Aunque ciertas costumbres que derivan del sistema de castas continúan existiendo, incluso dentro de las comunidades cristianas, la enseñanza, las actividades y la formación que imparte la Iglesia están contribuyendo a la progresiva desaparición de estas barreras. También por esta razón, los dalit y los grupos tribales miran con simpatía a las comunidades cristianas.

En todo el mundo es conocida la labor de la Madre Teresa de Calcuta, como un ejemplo de caridad. Pero la congregación de la Madre Teresa no es un caso aislado en la India. Aunque en las ciudades las grandes instituciones educativas y médicas dan a veces la impresión de que se ocupan de la clase media, en la zona rural conmueve ver el trabajo de educación elemental y de atención sanitaria que llevan a cabo las religiosas. Éstas visitan y catequizan a los más pobres y les ayudan en la promoción humana.

Actualmente la Iglesia católica gestiona cerca de cuatro mil asilos, diez mil escuelas elementales, cinco mil escuelas secundarias, trescientos colegios universitarios profesionales, un centenar de escuelas de magisterio y casi otro centenar de institutos técnicos superiores. El hecho de que el 85% de los alumnos de estas escuelas no sea cristiano indica el grado de contacto, de diálogo y de influencia de la Iglesia en la India. Otra manifestación de la caridad cristiana es la atención médica que prestan algunas instituciones de la Iglesia. La comunidad católica gestiona 680 hospitales, 1.700 dispensarios, 246 leproserías, 326 centros de asistencia social, 339 casas para incapacitados, 1.389 orfanatos, 1.422 centros de formación para disminuidos y 2.836 centros de acogida para jóvenes trabajadores. Así pues, los católicos, aun siendo sólo el 1,7% de la población, constituyen también una gran fuerza de transformación de la sociedad.


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