Cartas de Rusia

Lettres de Russie

Página 1

Autor: Marqués de Custine

Acantilado.
Barcelona (2019).
432 págs.
25 €.
Edición de Pierre Nora.
Traducción: José Ramón Monreal.

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Astolphe Louis Léonor, marqués de Custine (1790-1857), consiguió sobrevivir a la Revolución francesa, en la que fueron guillotinados su abuelo y su padre. Como aristócrata, se dedicó a los viajes, a la cultura, a la literatura. Llevó una vida sin mucho brillo, con un matrimonio desgraciado y algunos sucesos escabrosos que empañaron su fama. Como escribe Pierre Nora en la introducción de este libro, el marqués de Custine fue una persona que tocó fondo, arruinado y “marcado por el escarnio público”.

Aunque publicó otros escritos, fue la narración de su viaje a Rusia en 1839 el que le dio más popularidad. Tuvo cuatro ediciones en tres años, y solo en el extranjero, en diez años, se vendieron doscientos mil ejemplares. Sin embargo, en Rusia fue prohibido.

Esta edición contiene una selección de las numerosas cartas que escribió a sus amigos, recurso que empleó para dar a la obra un tono subjetivo y más íntimo. El estilo epistolar le permitió dar más variedad a la narración y también una vertiente más biográfica, pues no quería quedarse solamente en la mera descripción exterior de lo que estaba observando. Eso sí, era consciente de que algunos de sus juicios no iban a sentar bien a los rusos y ocultó las cartas durante su viaje “como si fueran planes para una conspiración”. Su mirada se detiene en numerosas ciudades (especialmente en Moscú y San Petersburgo), paisajes, personas, acontecimientos, encuentros, siempre desde una perspectiva muy analítica y con una especial atención al mundo político y aristocrático, incluyendo al zar Nicolás I, de quien realiza un ponderado retrato, bastante humano. El pueblo y sus modos de vida aparecen poco en sus cartas y siempre desde lejos, descritos con gruesos brochazos.

A pesar de sus “frivolidades moralizantes”, sus “digresiones de salón” –como se señala en la introducción– y de las a veces injustas generalizaciones, el libro del marqués de Custine proporcionó una imagen novedosa, pegada a la realidad, crítica, llena de matices y valoraciones gratas para los lectores de su tiempo, muy interesados en Rusia como país que mantenía alejada la influencia liberal y que era, para muchos aristócratas, el refugio de unos valores políticos y morales que se pensaba estaban en entredicho.

En la actualidad, se considera un clásico no solo de la literatura de viajes –son magníficas sus descripciones de lugares y llenas de contenido las entrevistas con personajes–, sino también del ensayo político; se suele emparentarlo con La democracia en América, de Tocqueville, pues el marqués de Custine censuró la autocracia rusa y el ambiente político y moral que vio en Rusia, producto de un sistema enquistado. “Una amalgama monstruosa de minucias bizantinas y de ferocidad de la horda; esta pugna entre la etiqueta del Bajo Imperio y las virtudes salvajes de Asia”. Custine denuncia el analfabetismo, la corrupción administrativa, los rigores de la censura y la brutalidad del ejército. “El mayor de los males que aflige a Rusia es la falta de libertad”, escribe.

Su viaje transformó su visión política. Como escribe en el prólogo, “tras dirigirme a Rusia en busca de argumentos contra el gobierno representativo, regreso siendo partidario de las constituciones”.


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