¿Células madre embrionarias sin destruir embriones?

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Dos experimentos independientes dados a conocer por la revista «Nature» (20-10-2005) presentan nuevas formas de obtener células madre embrionarias sin destruir embriones. Al parecer, se trata de sortear la objeción ética por la que en EE.UU. no pueden recibir subvenciones federales las investigaciones que impliquen destruir embriones humanos. Sin embargo, los experimentos no han convencido a casi nadie.

Quienes no admiten que se sacrifiquen embriones dudan que los nuevos métodos lo eviten. Para muchos de la postura contraria, los ensayos son solo una inútil concesión a los escrúpulos morales de algunos, pues no ofrecen ninguna ventaja sobre los métodos en uso.

Ambos estudios se han realizado con ratones, por lo que la posibilidad de aplicarlos a embriones humanos es aún una incógnita.

El procedimiento utilizado por los investigadores del Whitehead Institute for Biomedical Research de Cambridge (Massachusetts) ha sido denominado como transferencia nuclear alterada. Este equipo creó un embrión clónico de ratón que desde su origen era inviable porque se hizo con un núcleo celular -extraído de un ratón adulto- en el que se había alterado el gen que dirige el desarrollo de la placenta. Así, el embrión no podía ser gestado y nacer, pero podía proporcionar células madre mientras estuvo vivo en el laboratorio. El razonamiento que hay detrás de esta técnica es que si el embrión está claramente «predestinado» a no desarrollarse nunca, entonces su destrucción no presenta inconvenientes éticos.

De todas formas, Rudolf Jaenisch, uno de los autores del experimento, ha dicho que «el éxito de este procedimiento no anula la necesidad de seguir buscando todas las formas posibles de investigación con células madre embrionarias humanas». El motivo, añade, es que esas células «son extraordinariamente complicadas. Para explotar todo su potencial terapéutico, hemos de usar todas las técnicas conocidas».

El segundo procedimiento anunciado en «Nature» es similar al diagnóstico genético pre-implantatorio, y ha sido propuesto por la empresa norteamericana Advanced Cell Technology. El equipo encabezado por Robert Lanza tomó un embrión de ocho células, le extrajo una y la cultivó para obtener células madre embrionarias. Aparte, el embrión de siete células fue implantado en el útero de una ratona, que llevó a cabo la gestación con normalidad y parió una cría aparentemente normal.

Estos experimentos han suscitado muchas dudas. Según algunas opiniones, en el de Jaenisch no queda claro si el organismo creado de esa forma tan irregular es un embrión o un aglomerado de células. En cualquier caso, el intento es crear un embrión defectuoso destinado a proporcionar células y morir prematuramente.

En el otro experimento, no hay seguridad de que la extracción de una célula no dañe al embrión humano, más delicado y complejo que el de ratón. Y el riesgo, mayor o menor, que implica la intervención no parece justificado, a falta de fin terapéutico.

Mientras tanto, otros científicos impulsan la producción de células embrionarias sin dar rodeos. El profesor Woo Suk Hwang, de la Universidad de Seúl, director del equipo que realizó la primera clonación humana, ha anunciado la creación de un banco mundial de células madre. En el proyecto participan también entidades de Estados Unidos y Gran Bretaña. Los laboratorios interesados podrán encargar al banco líneas celulares de embriones -incluso clónicos-, de placenta o de tejidos adultos. El servicio será de pago, pero el banco no ha hecho públicas sus tarifas.

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