Buscando un amo y otras aprensiones

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Autor: José Jiménez Lozano

Rialp.
Madrid (2017).
17 €.
260 págs.

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Decía Nietzsche que lo mejor para escribir un libro bueno es no proponerse escribirlo. Algo así ocurre con Buscando un amo, ya que Jiménez Lozano nunca se propuso escribirlo. Se trata, más bien, de una compilación de breves artículos del autor, publicados previamente en periódicos españoles. La lectura de un libro de este tipo tiene ventajas e inconvenientes: por un lado, permite al lector adivinar las costuras de pensamiento compartidas por los artículos, algo que escapa al que lee uno o dos textos aislados; por otro, la recogida en un solo volumen puede incitar a una lectura rápida que diluya la profundidad de las palabras e impida su reposo.

“Para el hombre corriente el mayor placer es encender y fumar su pipa al atardecer, sentado tranquilamente a su puerta, preguntándose adónde irán el mundo y sus poderosos tan deprisa”, advierte Jiménez Lozano. Las reflexiones contenidas en estas páginas parecen provenir de una actitud del estilo: el temple sereno de quien ha escuchado mucho tiempo a los muertos y ha guardado silencio muchos años, para hacer acopio de esos remansos o reservas de mundo que para vivir se precisan. Estos artículos son una expresión de esas reservas de pensamiento, desde las que el autor “enfrentado a su fragilidad, pero también a su esperanza, sigue tratando de nombrar el mundo con palabras, y trata de entenderlo, y asumirlo”.

El elenco de temas abordado por esta compilación no puede ser más amplio: vidas de literatos, anécdotas cotidianas, estampas de la vida rural o acontecimientos históricos son algunas de las piezas que Jiménez Lozano maneja para elaborar reflexiones que, al hilo de alguna actualidad, permitan al lector distanciarse un poco del instante presente y ver que lo que ocurre hoy guarda semejanza con otros sucesos anteriores, como la caída de Constantinopla o la destrucción iconoclasta a manos de los puritanos, por ejemplo. Al mismo tiempo, la prosa suelta y deliberadamente castiza del autor resta gravedad a sus pensamientos y les da una gran naturalidad, como si él mismo hubiese conversado en tertulia con los interlocutores que convoca, como Nietzsche, Kierkegaard, Dostoievski o Weil, entre otros.

Muchos de los artículos del libro destilan un tono que el lector puede juzgar agorero o excesivamente crítico con el panorama actual. Pero ese tono no parece buscar otra cosa que espolear al lector a que dialogue con el texto y ponga, en cada caso, algo de sí mismo. “Nos torna pensativos con respecto a nuestra propia situación”, en palabras del autor. Parafraseando al pensador americano Thoreau, podría decirse que Jiménez Lozano no pretende escribir una oda al abatimiento, sino ser como el gallo encaramado a su palo por la mañana, aunque solo sea para despertar a unos pocos vecinos.


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