Boicot a la prensa sensacionalista en supermercados suecos

La iniciativa de un propietario despierta la adhesión de clientes y colegas

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Los carteles anunciadores de la prensa sensacionalista están dejando de verse a la entrada de las tiendas de comestibles de Estocolmo, que son uno de sus principales puntos de venta. Centenares de dueños de estas tiendas, cansados de esos titulares e imágenes, han emprendido un boicot. Lo que empezó como iniciativa de un solo propietario se ha convertido en un movimiento que ha obligado a la prensa a reconsiderar su postura.

Los diarios vespertinos suecos pertenecen al género de la prensa llamada "popular", con noticias sensacionalistas, reclamos de morbo y sexo. A la entrada de las tiendas de comestibles se colocan unos carteles amarillos que proclaman los titulares de la edición del día; los periódicos se encuentran a la salida, junto a las cajas donde se forman las colas para pagar.

Así estaban las cosas hasta que Hans Lundgren, dueño de tres tiendas de comestibles y miembro del consejo de administración de la federación de estos comercios, decidió que sus clientes merecían una cogida más digna y descolgó esos carteles morbosos. Él mismo asegura que lo que le llevó a decidirse por el boicot fue la petición de sus clientes.

Al cabo de un mes, más de cien tiendas se habían sumado al boicot y algunos colegas le agradecen que haya dado el primer paso. La federación de dueños de estas tiendas ha animado a sus miembros, más de dos mil, a seguir la misma política. Después de que Lundgren fuera entrevistado en la radio han aumentado las respuestas positivas, tanto de colegas como de clientes.

Prueba de que su boicot amenaza la venta de los vespertinos es que los que diseñan esos titulares han empezado a reconsiderar su postura. Hace poco el jefe de redacción y el jefe de ventas del vespertino "Aftonbladet" tuvieron una reunión con el director de la asociación de tiendas de comestibles para tratar de solucionar el problema.

Protestas de inversores acaban con "Porn Star"

Otras protestas, en este caso de inversores, han hecho que el grupo sueco de comunicación MTG retirara un "reality show" titulado "Porn Star", que había comenzado a emitir en el canal danés TV 3, propiedad del grupo sueco.

El programa consistía en mostrar el rodaje de una película pornográfica, aunque sin escenas de sexo explícito. La producción corría a cargo de Private Media Group, grupo con sede en Barcelona especializado en programas de ese género. El programa ya se emitió en el canal británico Bravo el otoño pasado.

Bert Willborg, director de comunicación de MTG, había declarado al periódico "Svenska Dagbladet" que la política del grupo era "adaptarse a lo que se puede mostrar en cada país; por ejemplo, en Noruega hay restricciones más severas, en Suecia menos, y en Dinamarca se tiene una mentalidad más liberal".

Sin embargo, posteriormente el jefe de inversiones de MTG, Matthew Hooper, se puso en contacto con el periódico para comunicar que el programa se retiraba y que la dirección de MTG iba a revisar su contenido para ver si cumple el estándar exigido en el grupo. Las presiones de los mayores accionistas de MTG llevaron a esta decisión, que "fue adoptada para demostrar que tomamos en serio las críticas", dijo Hooper.

MTG tenía motivos para tomarlas en serio. A raíz de este caso, ha surgido en Suecia un debate sobre los criterios éticos en los fondos de inversión. Diversas empresas financieras que venden fondos en los que se incluían las acciones de MTG han decidido desvincularse del grupo. Los clientes de la financiera KPA, a los que recientemente se les ha hecho una encuesta, manifiestan entre otras cosas que no quieren tener acciones en empresas productoras de pornografía. Por eso KPA ha decidido no incluir fondos que contengan estas empresas.

(Con informaciones de Alejandra Lemmo desde Estocolmo).Anuncio retirado en Francia

Un recurso fácil cuando los publicitarios están cortos de ideas es parodiar los símbolos y escenas religiosos que están en el imaginario colectivo. Así lo ha hecho para su última campaña publicitaria la marca de "prêt-à-porter" Marithé et Francois Girbaud, que ha utilizado la Última Cena según la disposición del fresco de Leonardo da Vinci. En el anuncio aparecen sentadas a la mesa doce mujeres y un hombre al que se ve de espaldas con el torso desnudo, que no encarna a Jesús sino a un apóstol.

Los obispos franceses, a través de la asociación Croyances et Liberté, recurrieron a los tribunales pidiendo la retirada del anuncio. Alegaban que el anuncio "hiere un acontecimiento fundador de la fe cristiana".

El tribunal les ha dado la razón y ha prohibido esta publicidad bajo cualquier soporte. El tribunal considera que el anuncio constituye "un acto de intrusión agresiva y gratuita en las creencias íntimas". "La injuria hecha a los católicos es desproporcionada con el fin mercantil buscado", añade.


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