Del 22 al 25 de septiembre

Benedicto XVI visita Alemania para sanar divisiones

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El Papa es una de esas figuras “que fascinan a las personas” por defender su postura de modo convincente (Horst Opaschowski, sociólogo)

Colonia. “¡Somos Papa!” Con este gran titular, el periódico sensacionalista más extendido de Alemania celebraba, el 20 de abril de 2005, la elección del cardenal Joseph Ratzinger como Papa el día anterior. Una ocurrencia feliz, que pronto pasó a formar parte de los libros de periodismo.

En los casi cinco años y medio desde su elevación a la cátedra de Pedro, la euforia con que se recibió en Alemania la elección de Benedicto XVI ha dejado paso a viejos resentimientos, prevenciones y prejuicios. Tanto que una de las iniciativas en contra del próximo viaje del Papa a Alemania, del 22 al 25 de septiembre, lleva por título “Nosotros no somos Papa”.

Uno de los momentos más esperados de la visita será el discurso del Papa en el Bundestag

Esta plataforma ha hecho público un comunicado: “El Papa debería enterarse de una vez que la gran mayoría de los católicos y las católicas en Alemania apoya las reformas que, desde hace ya mucho tiempo, se consideran necesarias: reducción de las estructuras autocráticas, abolición del celibato obligatorio, acceso de las mujeres a todos los cargos eclesiásticos, comunión eucarística conjunta con otras confesiones y con los divorciados que han vuelto a contraer nupcias, evolución en la doctrina sexual y el final de la discriminación de los homosexuales”. Se repite así, por enésima vez, un catálogo de reivindicaciones, recogidas por ejemplo en un “Memorándum” firmado en febrero de 2011 por unos 300 teólogos y teólogas, al que por supuesto se refiere la plataforma “Nosotros no somos Papa”.

¿Qué reformas?

Lo que no recoge el documento de la plataforma es lo que, ya el 19 de febrero, respondía el arzobispo Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Episcopal, en un artículo para el diario Die Welt: “Con todo el respeto para los teólogos: ¿piensa alguien en serio que llevando a la práctica las reformas que se reivindican se llegaría al deseado florecimiento de la fe en la Iglesia? El diálogo que deseamos los obispos se refiere a una reflexión seria de cómo podemos responder comprensiblemente a la cuestión de Dios en nuestras circunstancias modernas y posmodernas. Se trata también de cómo expresar de modo convincente la fe cristiana tanto en la oración y la liturgia como en el testimonio práctico mediante obras de caridad y solidaridad. Para ello se precisa algo más que unas obras de reparación en la Iglesia”.

Todas estas “iniciativas” no dejan lugar a dudas: en vísperas de la visita del Papa a su país natal, las divisiones entre los católicos de Alemania no afectan tan sólo a cuestiones periféricas; se trata de la esencia misma de la sacramentalidad de la Iglesia, pues hay –como en la época de la Reforma– diferencias fundamentales sobre lo que se entiende como sacramentos de la Eucaristía y del sacerdocio.

Por este motivo, los obispos alemanes invitaron a unos 300 católicos, laicos y religiosos, a reflexionar juntos sobre la fe y el futuro de la Iglesia católica, en el marco de un encuentro anual, previsto en cinco ediciones; la primera se desarrolló los días 8 y 9 de julio en Mannheim. Aunque no han faltado voces de participantes en dicho diálogo, que criticaban el excesivo hincapié en cuestiones estructurales, de distribución de poder dentro de la Iglesia y de la moral sexual, el Papa se mostró muy interesado por este proceso que podría, en su opinión, dar un impulso importante para el futuro de la Iglesia. Además, el Papa subrayó el vínculo que debería establecerse con el 50º aniversario del Concilio Vaticano II.

Autenticidad: la marca de Benedicto XVI

Al futuro de la Iglesia se refiere también el lema del viaje papal: “Wo Gott ist, da ist Zukunft” (“Donde está Dios, hay futuro”). Frente a todos los grupos que protestan contra la visita del Papa, los fieles han respondido mayoritariamente: para la misa de Friburgo se han inscrito –solo se puede participar solicitando la entrada por anticipado– más de 100.000 personas; en total, se calcula que unas 260.000 personas asistirán a las tres misas que celebrará Benedicto XVI durante su tercer viaje apostólico a Alemania: además de la mencionada en Friburgo, el domingo 25 de septiembre, la del Estadio Olímpico de Berlín (jueves 22) y en Erfurt (sábado 24). En la vigilia con la juventud, que tendrá lugar el sábado por la tarde en Friburgo, están inscritas ya 23.000 personas; la Asociación Católica Juvenil (BDKJ) expresa su interés en un comunicado: “Muchos jóvenes católicos consideran al Papa Benedicto como una persona auténtica”. Aunque, por supuesto, la BDKJ también se refiera a “las reformas que muchos esperan”, es significativo que indique que los jóvenes “estiman al Papa por su credibilidad”.

Precisamente, la credibilidad es –en opinión de un observador independiente, el sociólogo especializado en prospectiva Horst W. Opaschowski, que en Alemania goza de gran prestigio– el rasgo más acusado en la percepción de Benedicto XVI: “Durante su visita a Alemania, el Papa se ganará a la gente con su imagen auténtica”; el Papa es una de esas figuras “que fascinan a las personas” por defender su postura de modo convincente: “La carismática personalidad del Papa tiene un efecto muy positivo, que ya les gustaría tener a muchos políticos”.

A esa “predicación sin componendas” se refería también el cardenal Meisner de Colonia, en una entrevista concedida a la agencia católica de noticias KNA: el Papa predicará la verdad y la belleza del evangelio, pues ese es su don especial. Meisner se refirió también al encuentro con protestantes en Erfurt. Un artículo de Arnd Brummer, redactor-jefe de la revista Chrismon –financiada por el Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania– provocó hace unas semanas un cierto revuelo por su crítica inusualmente acerba a la Iglesia católica. Sin embargo, el presidente del Consejo, Nikolaus Schneider, se ha distanciado de dicho artículo, pues considera que “supone muy poca ayuda” al diálogo.

El cardenal Meisner, no obstante, espera una “mejora del clima” entre las confesiones; pero también se refirió a que el Papa debería decir a los protestantes que “no sigan el espíritu de los tiempos” y sean más fieles a la doctrina cristiana en relación con cuestiones éticas de actualidad como el aborto, el diagnóstico pre-implantación o las relaciones homosexuales.

Lo más esperado: el discurso en el Bundestag

Uno de los momentos más esperados del viaje papal tendrá lugar el primer día: el jueves por la tarde, Benedicto XVI visitará el Parlamento Alemán. Si bien algunos diputados han anunciado que no asistirán en señal de protesta, hay que recordar –como ha hecho recientemente Hans-Jochen Vogel, antiguo presidente del partido socialdemócrata SPD, en una entrevista– que “todos los grupos parlamentarios asintieron a la invitación”.

El presidente del Bundestag, Norbert Lammert, ha subrayado el “significado histórico” de la visita: “En todos los grupos parlamentarios hay un amplio consenso de que se trata de una ocasión, prácticamente irrepetible, de saludar a un Papa alemán en la capital de Alemania, una ocasión que debería estar acompañada por la invitación a pronunciar un discurso ante el Bundestag”.

Benedicto XVI mantendrá asimismo una reunión con el Tribunal Constitucional; sin embargo, no está previsto ningún discurso.

Exposición de obras de Rafael

Con ocasión del viaje papal, Benedicto XVI ha autorizado el envío a Dresde de una obra maestra de Rafael que nunca antes había salido de los Museos Vaticanos: la Virgen de Foligno. Junto a la aún más hermosa Virgen Sixtina, que se conserva en Dresde desde mediados del siglo XVIII, las dos pinturas de Rafael son el corazón de una muestra preparada en esta ciudad alemana –próxima a Berlín y que se conoce por el sobrenombre de “Florencia del Elba”– con el título: “Esplendor celeste. Rafael, Durero y Grünewald pintan a la Virgen”. La exposición estará abierta al público hasta enero de 2012.


Desciende la proporción de católicos

El año 2010 se saldó en Alemania con un aumento sin precedentes de las cifras de quienes se dieron de baja en la Iglesia: 181.193 personas declararon su salida, un 47% más que en 2009. Por primera vez, además, superaron el número de bautizos, 170.339. Si se tiene en cuenta los aproximadamente 283.000 fallecimientos, el porcentaje de católicos en la población alemana descendió en 2010 a un 30,2% de los 81 millones de habitantes. Ahora bien, aún sigue siendo la confesión más numerosa, con 24,65 millones de creyentes frente a los casi 24,2 millones de evangélicos.

En la capital, Berlín, los católicos se encuentran sin embargo en franca minoría: sólo son el 9,34% de sus 3,43 millones de habitantes (datos oficiales de 2009), por un 19,35% de evangélicos y un 7,25% de musulmanes. La gran mayoría, sin embargo, la constituyen las personas “sin confesión”: más del 63%.

Tras las estadísticas, y en particular tras el elevado número de bajas de la Iglesia católica, se esconde la reacción a los casos de abusos sexuales por parte de clérigos que, aunque la gran mayoría se habían producido décadas antes, salieron a la luz a lo largo del pasado año. Aunque no sólo los obispos alemanes, sino también Benedicto XVI, reaccionaron rápidamente (en un comentario redactado para el diario Die Welt del 18 de marzo, el arzobispo Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, llegaba a preguntar retóricamente: “¿Qué más quieren que diga el Papa?”), el impacto mediático fue enorme.


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