El Observatorio

Benedicto XVI, maestro y amigo para los que buscan la verdad

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Los Premios Ratzinger, que otorga la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, han sido este año para dos teólogos y un músico. En el acto de entrega, el Papa Francisco hizo un elogio de su predecesor, del que destacó su amor por la verdad y por la belleza.

Dos de los galardonados son teólogos alemanes: el católico Karl-Heinz Menke, estudioso del pensamiento de Ratzinger, y el luterano Theodor Dieter, muy activo en el movimiento ecuménico. El otro es el compositor estonio Arvo Pärt, ortodoxo, autor de música sacra.

Se ha escogido también a un artista porque la Fundación decidió ampliar el ámbito del premio a las artes –junto con la teología y las ciencias relacionadas con ella–, idea que Francisco alabó en su discurso. “Es una ampliación muy conforme con la visión de Benedicto XVI, que tantas veces nos ha hablado de modo emocionante de la belleza como vía privilegiada para abrirnos a la trascendencia y encontrar a Dios”.

Antes, tras los saludos a los presentes, Francisco quiso dedicar “un pensamiento afectuoso e intenso al Papa emérito Benedicto”. De él dijo: “Su oración y su presencia discreta y estimulante nos acompañan en el camino común; sus obras y su magisterio siguen siendo una herencia viva y preciosa para la Iglesia”. Y alentó a la Fundación a ahondar en este legado, “con la exégesis de los escritos de Joseph Ratzinger, o prosiguiendo –según su espíritu– el estudio y la investigación teológica y cultural, entrando también en los nuevos campos en que la cultura actual incita a la fe al diálogo”.

A este propósito, Francisco citó el comienzo de la encíclica Fides et ratio de Juan Pablo II (“La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”), para subrayar que “Joseph Ratzinger sigue siendo un maestro y un interlocutor amigo para todos los que ejercen el don de la razón para responder a la vocación humana de buscar la verdad”. Y la verdad –dijo para concluir el discurso–, “como el Papa Benedicto no se ha cansado de recordarnos, es a la vez, en Dios, logos y ágape, sabiduría y amor, encarnados en la persona de Jesús”.


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