Benedicto XVI insiste en la importancia de recibir dignamente la Eucaristía

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Benedicto XVI ha querido aprovechar su mensaje al Congreso Eucarístico Internacional de Quebec, clausurado el 22 de junio, para insistir en la importancia de recibir dignamente la comunión. En su mensaje vía satélite, el Santo Padre se dirigió a los miles de fieles reunidos en la explanada de Abraham. “La Eucaristía es nuestro tesoro más bello”, dijo el Papa, pues es “es el sacramento por excelencia; nos introduce por adelantado en la vida eterna; contiene todo el misterio de nuestra salvación; es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la Iglesia”. Desde esa perspectiva, pidió a los pastores que presten “una atención renovada a la preparación para recibir la Eucaristía”.

“A pesar de nuestra debilidad y de nuestro pecado, Cristo quiere poner su morada entre nosotros”, dijo el Papa. Por tanto, “tenemos que hacer todo lo posible para recibirle con un corazón puro, volviendo a encontrar sin cesar, a través del sacramento del perdón, la pureza que el pecado ha ensuciado”.

En efecto, aclaró, “el pecado, sobre todo el pecado grave, se opone a la acción de la gracia eucarística en nosotros. Por otra parte, quienes no pueden comulgar a causa de su situación, encontrarán en la comunión de deseo y en la participación en la Eucaristía una fuerza y una eficacia salvadora”.

Este último modo de participar en la Eucaristía es claramente para los divorciados vueltos a casar, que no pueden comulgar. Las palabras de Benedicto XVI resuenan especialmente en dos países importantes para la Iglesia: Estados Unidos e Italia. En el primero, con motivo de la reciente visita del Papa a Estados Unidos, se replanteó el caso de los políticos católicos que defienden posturas incompatibles con su fe. En Nueva York se levantó un cierto revuelo cuando el arzobispo, Card. Edward M. Egan, reprendió públicamente a Rudolf Giuliani, ex alcalde de esta ciudad, por haberse acercado a comulgar en la misa que el Papa celebró en San Patricio. Dada la posición pro-abortista del político republicano y su condición de divorciado, el cardenal consideró necesario hacer una declaración pública al respecto.

En Italia, ha sido noticia la pregunta que el primer ministro Silvio Berlusconi ha hecho al obispo Mons. Sebastiano Sanguinetti, durante una ceremonia religiosa en un templo de Cerdeña. Berlusconi preguntó cuándo la Iglesia cambiaría la disciplina actual que impide comulgar a quienes, como él, son divorciados y vueltos a casar.

En su mensaje al Congreso Eucarístico de Quebec, Benedicto XVI animó a los presentes a ver en la Eucaristía “la expresión por excelencia del amor de Dios, que nos llama a comprometernos con todos nuestros hermanos para afrontar los desafíos presentes y para hacer que el planeta sea un lugar agradable”. Y en concreto, el Papa se refirió a problemas como la defensa de la vida, la familia y la pobreza: “Tenemos que luchar sin cesar para que toda persona sea respetada desde su concepción hasta su muerte natural, que nuestras sociedades ricas acojan a los más pobres y les vuelvan a dar toda su dignidad, que toda persona pueda alimentarse y hacer vivir a su familia, que la paz y la justicia brillen en todos los continentes”.


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