Benedicto XVI hace balance de las relaciones entre Santa Sede e Israel

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Coincidiendo con las celebraciones del 60 aniversario del Estado de Israel, ayer, 12 de mayo, Benedicto XVI recibió las cartas credenciales del nuevo embajador de Israel ante la Santa Sede, Mordechay Lewy. El Papa aludió en particular a la situación de los cristianos, a menudo tentados de emigrar.

En su discurso, el Papa pidió el apoyo de Israel para evitar el éxodo de cristianos de Tierra Santa, que se viene dando de manera especial en los últimos años. La inseguridad y la violencia hacen que cada vez sean más los cristianos que abandonan la región. “Como consecuencia de la creciente amistad entre Israel y la Santa Sede”, el Papa pidió que “se encuentren formas para tranquilizar a la comunidad cristiana de manera que recobre esperanza en un futuro seguro y pacífico en sus hogares ancestrales, sin sentir la presión de tener que emigrar a otros lugares del mundo para rehacer su vida”.

Desde el reconocimiento del “derecho legítimo de Israel a la seguridad y a defenderse”, el Papa pidió al gobierno de Israel a través de su representante que “haga todos los esfuerzos posibles para aliviar las dificultades que sufre la comunidad palestina, dándole la libertad necesaria para llevar a cabo sus actividades legítimas, incluyendo el acceso a sus lugares de culto, para que disfruten de una mayor paz y seguridad”.

Benedicto XVI mostró explícitamente que la paz en Oriente Medio es uno de sus grandes sueños, y manifestó su convicción de que “cuando todas las personas de Tierra Santa vivan en paz y armonía, en dos Estados soberanos independientes, el beneficio para la paz del mundo será inestimable e Israel será realmente ‘luz entre las naciones’ (Isaías 42, 6), un luminoso ejemplo de resolución de conflictos que el resto del mundo podrá seguir”.

Se refirió también el Papa a los acuerdos entre la Santa Sede e Israel, y animó a seguir empleando la vía diplomática para la resolución del conflicto. “Soy consciente -dijo el Papa- de que hablo en nombre de muchos cuando expreso la esperanza de que estos acuerdos puedan ser integrados pronto en el sistema jurídico israelí y sentar así el fundamento duradero para una cooperación fecunda”.

Los cristianos en Israel son el 2,38% de la población total, en un país donde el 81,85% son judíos y el 14,06% musulmanes. El Papa quiso subrayar como la presencia cristiana en Israel representa “un potencial para contribuir significativamente a cicatrizar la separación entre ambas comunidades”.

En cuanto a la situación de los cristianos en Israel, Benedicto XVI se refirió a “algunas dificultades causadas por las continuas incertidumbres sobre sus derechos y status legal”; en particular, mencionó la cuestión de los visados para el personal eclesiástico. El Papa confió en el esfuerzo del nuevo embajador para que se superen estas y otras dificultades, de modo que “la Iglesia pueda desarrollar libremente sus obras religiosas, morales, educativas y caritativas en la tierra en la que nació”.


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