Alemania: Un programa piloto de comunidades intergeneracionales

Personas de distintas generaciones comparten zonas comunes y se ayudan entre sí

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Berlín. Ante el aumento de la esperanza de vida y los cambios en la composición de los hogares resulta imperioso buscar nuevas soluciones sobre todo en Occidente. En Europa preocupa la articulación de tres factores: la decreciente tasa de natalidad, la longevidad de las nuevas generaciones y la cada vez más temprana jubilación.

Los analistas calculan -por referirnos al caso alemán- que hacia el 2050 la población mayor de 60 años se duplicará en el país, para representar más del 50% del total. Mantener las estructuras aún vigentes implicaría doblar el personal al cuidado de los ancianos, algo económica y estadísticamente inviable.

La profesora Christa Olbrich (Maguncia) sugiere que la solidaridad sería la respuesta a dicho problema. Consecuentemente dirige un programa piloto en una comunidad multigeneracional donde muchas personas de edades diferentes comparten zonas comunes y se ayudan entre sí. El trato con gente joven ofrece a las personas de más edad la posibilidad de mantenerse activas, de prestar ciertos servicios a otros, en una palabra, de enriquecer a otros con sus años y experiencia. No son pocos los que han encontrado un sentido a cada día. A cambio, alguien cuida de ellos. Los niños, por su parte, aprenden a respetar y valorar a los mayores.

El “Foro para la vida en común” (www.fgwa.de) constata que los ancianos soslayan ahora las residencias de retiro y buscan nuevas opciones para continuar integrados en la sociedad. En el transcurso de este año, por ejemplo, ha recibido alrededor de 15.000 solicitudes. Dicho Foro agrupa no sólo a los interesados en compartir su vida con otros, sino a todos aquellos relacionados por una u otra razón con estos hogares multigeneracionales como abogados, arquitectos o constructores.

Poco a poco toma cuerpo una pequeña revolución que redefine aspectos legales y técnicos de construcción: rampas para sillas de ruedas y carriolas, supresión de escaleras, espacios generosos, e incluso detalles como la instalación de picaportes e interruptores a una altura cómoda para todos. Otros complejos más ambiciosos incluyen tiendas, áreas recreativas y consultorios médicos.

También en Estados Unidos comenzaron a multiplicarse a partir de 1990 los hogares multigeneracionales. A diferencia de los alemanes, estos reúnen ante todo a parientes en diferentes grados sin albergar a desconocidos. Según el último censo, ya el 4% de los hogares en el país son de este tipo, y el porcentaje va en aumento (cfr. Mireya Navarro, “Families Add 3rd Generation to Households”, New York Times, 25-05-2006). Este fenómeno revierte la tendencia de los 140 años anteriores, en los que el tamaño de los hogares disminuyó siempre.


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