Alemania: alzas limitadas de salarios, a cambio de mantenimiento del empleo

Habrá una mayor disparidad salarial y de duración del tiempo de trabajo

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Los empresarios y los sindicatos alemanes están llegando a acuerdos en las negociaciones laborales con un criterio básico: moderación salarial y flexibilidad en el tiempo de trabajo, a cambio de mantener el empleo. El famoso consenso entre trabajo y capital, propio del modelo alemán, se adapta así a las exigencias económicas, y admite cambios que hubieran resultado impensables en otros tiempos.

La prioridad es evitar la destrucción de empleo, una vez que el paro ha sobrepasado la barrera de los cuatro millones. Las tendencias que se advierten en las negociaciones salariales son:

- Los aumentos salariales para 1994 se mantienen por debajo de la inflación prevista (3%). Como caso significativo, el poderoso sindicato metalúrgico IG-Metall ha acabado por aceptar un alza del 2%. En la minería, para salvaguardar 10.000 empleos, se perderá un 10% del salario, pasando a la semana laboral de cuatro días. Este último acuerdo imita el que se logró en Volkswagen en noviembre pasado, por el que se introdujo la semana laboral de 28,8 horas en cuatro días, con pérdida del 11% del salario, para salvaguardar unos 30.000 empleos.

- Se está llegando a una creciente flexibilidad en el tiempo de trabajo. Si hace años se ponía como meta la semana laboral de 35 horas para todos, ahora se están imponiendo los horarios distintos no sólo según los sectores sino también dentro de empresas del mismo sector. La duración del trabajo puede estar también en función de la cartera de pedidos. Y en algunos servicios públicos, como los de Baviera, se ha aumentado la jornada laboral de los funcionarios para hacer economías. En consecuencia, la duración de la semana laboral puede oscilar entre las 29 y las 40 horas.

- El gobierno quiere favorecer el trabajo a tiempo parcial, que, según algunos cálculos, podría crear 2 millones de empleos.

- El entendimiento entre sindicatos y patronal no se ha roto a pesar de la crisis, pero se han introducido cambios que pueden modificar mucho el modelo alemán. El sistema de negociaciones salariales entre un sindicato único del sector y la patronal ya no es admitido por todos. Y es que la reunificación alemana y la nueva concurrencia internacional, en especial de los países asiáticos, han hecho entrar en juego a empresas cuyas condiciones de producción son muy diferentes. Alemania se orienta así hacia una mayor desigualdad salarial entre los distintos sectores, empresas y cualificaciones. Y de ahí se sigue una pérdida de poder de los sindicatos de sector.


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