Act Up, asociación contra el sida, al borde de la desaparición en Francia

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El movimiento Act Up atraviesa serios problemas de financiación en Francia, según informa Le Monde (21-3-2014). Hace veinte años, su actividad reivindicativa se hizo famosa por sus acciones públicas llamativas –tipo preservativo gigante en el obelisco de la plaza de la Concordia de París– y su constante ataque a la Iglesia católica. Exigía que los poderes públicos actuasen contra la epidemia, pero nunca aportó nada en esa lucha. Hoy puede morir, en medio de la indiferencia general.

No es la primera vez que sucede este fenómeno. Act Up nació en Estados Unidos, en el contexto de reivindicaciones del movimiento gay. Al cabo del tiempo, según han ido avanzando las causas médicas y éticas, la gente no da dinero para la pura protesta: ni mecenas, como la fundación Pierre Bergé, accionista de Le Monde, ni los poderes públicos, especialmente en tiempos de recortes.

No es la única asociación de lucha contra el sida que atraviesa dificultades. Son muchas las enfermedades que necesitan inversiones en investigación y en atención a los pacientes. Y el sida ha perdido carácter prioritario en la medida en que los tratamientos actuales prolongan la esperanza de vida.

El núcleo de la actividad de Act Up es la elaboración de un discurso político, apoyado por acciones de choque: cada vez es más problemático encontrar financiación para ese planteamiento. Por otra parte, el número de voluntarios ha bajado de muchas centenares en 1990 a unas pocas decenas. Han crecido, en cambio, los problemas internos, con la consiguiente ineficacia.

No ha renunciado al hostigamiento a los que no comparten sus opiniones. En esta línea, en abril de 2013, en pleno debate del reconocimiento jurídico de las uniones gay: rociaron de “sangre” la fachada de la fundación Jérôme-Lejeune, para “denunciar la legitimación de palabras homófobas”. Luego se han hecho presentes en el debate contra la penalización de los clientes de prostitutas…

El trabajo de estas asociaciones se justificaría, a juicio de François Bourdillon, vice-presidente del consejo nacional del sida, en términos de prevención de la enfermedad, pues “la epidemia no ha desaparecido”. Es más: progresa entre los homosexuales, con seis mil nuevos contagios cada año en Francia. En parte, esa realidad muestra también la ineficacia de quienes defienden los derechos de los gay sin restricción alguna.

Con problemas de tesorería, los ocho empleados de Act Up están en paro técnico desde enero. El consejo de administración ha presentado el equivalente a una suspensión de pagos judicial. Permitirá congelar las deudas y reestructurar la asociación de acuerdo con la actual falta de financiación. “Si no, estamos amenazados de desaparición”, afirma la presidente, Laure Pora.


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