El Observatorio

¿Académica iraní? Investigue sobre la opresión de la mujer

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Sadaf Javdani es una investigadora en antropología que trabaja en una universidad alemana. Según escribe en The Guardian, cuando fue a discutir con el director del programa el tema de su trabajo posdoctoral, se encontró con que el profesor le sugería: “¿Por qué no investiga sobre por qué los iraníes permanecen en Alemania en busca de libertad y seguridad?” Incluso llegó a decirle: “Si decide estar en Europa y disfrutar de su libertad aquí en vez de regresar a su país, nada cambiará. Así que ¿por qué no se plantea volver a Irán?”

Javdani se quedó perpleja. “¿Quién era ese profesor para juzgar la forma de resistencia que otros iraníes y yo habíamos escogido?”. Lo más alarmante era “la implicación de que, como mujer iraní, se esperaba que investigara ciertos temas”. “Mi tema de investigación no se consideraba deseable: cómo una cocina condiciona los roles de género no parecía tan sexy como el testimonio de una mujer contra el hiyab”.

Javdani confiesa que dejó Irán para proseguir una carrera académica y tener mejor acceso al conocimiento y a la colaboración con investigadores internacionales. Pero se ha encontrado con que “mi identidad política define mi papel como académica, incluso en un ambiente académico aparentemente democrático y liberado”.

“Proyectos que describen a otros como oprimidos y exóticos –por ejemplo, mediante investigaciones sobre la violencia física en rituales islámicos o la persecución de la mujer en Oriente Medio–, tienden a ser bien recibidos por profesores y estudiantes”.

Estas expectativas se dan no solo en la universidad. “Colegas de la industria del cine han visto reelaborados sus trabajos porque no representaban la narrativa de pobreza y opresión que los productores buscaban. Un productor pidió al director que cortara escenas de un documental sobre las luchas de mujeres músicas en Irán porque las presentaba en actitud ‘libre’ y ‘progresista’. Otro colega fue advertido que debía representar a sus protagonistas en estado de desesperación si quería conseguir financiación para su trabajo. En consecuencia, otro tipo de discursos son marginados si no responden a las expectativas occidentales de lo que debe representar un film de un país no occidental”.

“A lo largo de una carrera de una década, he sido repetidamente aconsejada de que me centre en temas que son exóticos a los ojos de los revisores. Para asegurarme un puesto académico o financiación para los trabajos, tengo que investigar en hiyabs, censura o ser una persona de color”.

Javdani se queja de que “incluso los lugares donde debe crearse nuevo conocimiento están impregnados por una aceptación acrítica de esta perspectiva occidental y colonialista”.


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