25 años promoviendo la bioética

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La Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI) nació en 1994 por iniciativa de un grupo de profesionales que querían fomentar la investigación y el respeto a la dignidad humana en el campo biosanitario. Hablamos con su presidente, Luis Miguel Pastor, sobre la trayectoria de AEBI en estos 25 años.

Para resaltar el aniversario han servido el XII Congreso Internacional de AEBI, celebrado en Valencia a finales del mes pasado, y el número 100 de Cuadernos de Bioética, la revista científica que publica la Asociación.

“En bioética es importante partir de una correcta idea de lo que es el hombre, los bienes que lo realizan y la forma de llevarlos a cabo”

Como otras instituciones semejantes, AEBI promueve la investigación y la docencia. Pero tiene otro ámbito de interés que la distingue: es muy activa en la divulgación y en el terreno de la opinión pública. Lo señala el presidente, Luis Miguel Pastor, catedrático de Biología Celular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, en conversación con Aceprensa.

¿Cómo y con qué finalidad nació la AEBI?

— La AEBI fue constituida en octubre de 1994 por diversos profesionales interesados en la docencia, investigación y divulgación de la bioética en España e Iberoamérica. En la actualidad forman parte de ella más de 270 asociados, tanto profesionales biosanitarios como filósofos o juristas. La asociación celebra bianualmente dos congresos –uno de ellos, dirigido a estudiantes– y también una jornada. Ha elaborado más de una docena de informes o declaraciones sobre cuestiones debatidas de la bioética. Edita la revista Cuadernos de Bioética, incluida entre las 50 mejores del mundo en esta temática, donde aparecen artículos de investigación, documentos, casos éticos y análisis de temas candentes en bioética.

— El número 100 de la revista de la AEBI está dedicado a los fundamentos de la bioética. ¿Es una discusión de especialistas o una cuestión decisiva para la práctica biomédica?

— Aunque algunos lo pongan en duda con actitudes pragmáticas u otros intenten esconderlo con un cierto intento de reducir la bioética solo a la aplicación de unas ciertas reglas, en el fondo de las cuestiones bioéticas siempre existirá la necesidad de acudir a los fundamentos para dar luz, tanto a los problemas éticos cotidianos que tienen todos los profesionales biosanitarios como para resolver las incógnitas éticas que se plantean cada cierto tiempo por los avances de la tecnociencia. Así, ciertas ideologías, como el transhumanismo o la eugenesia liberal, son planteamientos filosóficos que afectan directamente al modo de aplicación de muchos de los nuevos descubrimientos y técnicas sanitarias. Estas y otras tendencias ponen de manifiesto la importancia, siempre actual en bioética, de partir de una correcta idea de lo que es el hombre, los bienes que lo realizan y la forma de llevarlos a cabo.

Progresos y debates

— ¿Ve progresos en la investigación y en la práctica bioética?

— Considero que sí hay un cierto avance. Por un lado, las diversas corrientes bioéticas, sean las que se basan en el valor incondicional de la vida humana, como las que se centran solo en la calidad de vida, son capaces no solo de comprender dónde se encuentran los puntos de disenso sino también de reconocer que hay muchas aéreas de la bioética donde se puede confluir armónicamente para mejorar la actividad de los profesionales, haciendo de ella un trabajo siempre más excelente y respetuoso con el hombre.

— ¿Cuáles son los debates actualmente más vivos en el campo bioético? ¿Qué nos jugamos en ellos?

— A mi juicio, muchas de las cuestiones particulares que hoy en día están en debate son consecuencia no solo de la permisividad que se ha tenido con diversas conductas, sino también del modo con que estas se han justificado. Cuestiones como la maternidad subrogada, la articulación de una relación adecuada entre la voluntad del paciente y los profesionales, o las investigaciones relacionadas con la edición genética nos ponen ante situaciones en que la hipertrofia de la libertad o el criterio estrictamente utilitario se revuelven contra el enfermo, la mujer o la vida humana incipiente.

“Las diversas corrientes bioéticas son capaces no solo de comprender dónde se encuentran los puntos de disenso sino también de reconocer que hay muchas aéreas donde se puede confluir”

Pero quizá lo más importante es que, fruto de todo ello están surgiendo posturas antihumanas en las cuales la deconstrucción de lo humano es la sustancia del propio planteamiento bioético, tal como propone el posthumanismo. Dominar el propio dominio del hombre –variando unas palabras de Gabriel Marcel– se puede considerar algo irrelevante, con lo que el hombre se convierte en un juguete del hombre, con el peligro de degradarlo y hasta de negarlo.

Comunidad de profesionales

— Tras 25 años de actividad, ¿cuáles diría que son los principales logros de AEBI?

— Considero que el mayor logro ha sido conformar de forma permanente una comunidad de profesionales que, de modo interdisciplinar, han dialogado, debatido y buscado soluciones a múltiples cuestiones bioéticas que se han generado en estos veinticinco años. De esta comunidad han surgido numerosas iniciativas académicas e investigadoras, así como la trasmisión y formación de nuevos estudiosos de la bioética española e iberoamericana. Muchos socios de AEBI imparten docencia en bioética, forman parte de comités de ética asistencial, o han promovido libros o páginas webs especializadas. Además, a menudo han intervenido tanto en medios de comunicación como en diversos foros políticos, con el fin de informar a la opinión pública sobre la trascendencia de los problemas bioéticos, aportando además razones para resolverlos con el fin de orientar una buena utilización de la tecnología biomédica actual.

Todo ello ha servido para mantener, consolidar y ampliar el nivel de la revista Cuadernos de Bioética en el panorama internacional. Junto a esto, toda la labor de investigar, enseñar y difundir la bioética en estos años se ha realizado –me parece importante recalcarlo– promoviendo siempre la dignidad humana.

— ¿Qué proyectos se propone ahora AEBI?

—La evaluación de estos veinticinco años nos ha permitido analizar muchos de los logros conseguidos, pero también nos ha facilitado descubrir horizontes nuevos que hay que explorar y en los cuales actuar. Pienso que se podrían resumir en los siguientes apartados: institucional, académico y social. Así, la actividad alcanzada nos permite buscar una mayor relación con diversas instituciones que tienen una importante cercanía con la bioética: colegios profesionales, asociaciones científicas, reales academias y diversos organismos de salud. En el horizonte académico, apoyar la docencia de la bioética en los grados universitarios, la generación de programas de doctorado o la elaboración de diverso material docente. En relación con el social, pretendemos facilitar aún más el dialogo fluido con los medios de comunicación y la participación en foros de diversa índole. Por último, deseamos incidir de forma más activa en el mundo de los medios digitales y redes sociales, con el fin de mostrar nuestras propuestas de forma atractiva para generar un mayor encuentro entre las diversas posturas bioéticas, algo tan necesario en los momentos actuales.


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