El Vaticano anuncia un plan para recibir a los anglicanos que quieren ser católicos

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En los últimos años grupos de fieles anglicanos, disconformes con la evolución doctrinal de su Iglesia, se han acercado al catolicismo. En respuesta a sus peticiones, la Santa Sede ha anunciado la creación de nuevas estructuras eclesiásticas en las que podrán integrarse colectivamente los que deseen ser católicos, conservando su patrimonio espiritual específico y con un clero propio.

El anuncio ha sido hecho en conferencia de prensa por el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y por el arzobispo Augustine di Noia, secretario de la Congregación para el Culto Divino. El marco jurídico de este plan será expuesto en una Constitución Apostólica que Benedicto XVI publicará próximamente.

Según la nota informativa publicada por el Vaticano, en esta Constitución el Papa crea la estructura canónica de “Ordinariatos personales, que permitirán a los fieles que han sido anglicanos entrar en la plena comunión con la Iglesia católica, conservando al mismo tiempo elementos del específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano”. Estas estructuras serán “de algún modo similares a las de los Ordinariatos militares, que han sido erigidos en tantos países para la atención pastoral de los miembros de las fuerzas armadas y de sus familiares”.

Se trata, pues, de estructuras equivalentes a diócesis no territoriales, para integrar a grupos de fieles ex anglicanos que comparten unas tradiciones litúrgicas y espirituales y que desean una “comunión plena y visible con el Obispo de Roma, sucesor de San Pedro”, según ha explicado Levada.

Al frente de cada Ordinariato habrá un obispo, que “normalmente será nombrado de entre el clero que ha sido anglicano”. Los fieles del Ordinariato dependerán de su prelado y no del obispo diocesano.

El actual Código de Derecho Canónico prevé otro tipo de ente no territorial, las prelaturas personales, de las que por ahora solo existe una: el Opus Dei. Pero en este caso sus fieles dependen del obispo del lugar en lo mismo que los demás fieles de la diócesis, y solo dependen de su Prelado propio para los fines apostólicos peculiares de la prelatura.

Podrá haber clérigos casados

El plan prevé la posibilidad de que los clérigos casados procedentes del anglicanismo sean ordenados como sacerdotes católicos. Esta dispensa del celibato -caso por caso- se ha aplicado ya en otras ocasiones para ex pastores anglicanos, así como también existen sacerdotes casados entre católicos de ritos orientales. Sin embargo, el obispo que esté al frente de uno de esos Ordinariatos no podrá ser casado. Según explica la nota, “razones históricas y ecuménicas no permiten la ordenación como obispos de hombres casados ni en la Iglesia católica ni en la Ortodoxa”.

Para buscar un equilibrio entre la conservación del patrimonio anglicano y la incorporación de estos grupos a la Iglesia católica, se prevé que los seminaristas del Ordinariato serán formados junto a los demás seminaristas católicos, si bien se podrá abrir un centro de formación que responda a sus necesidades de formación específica.

La Constitución Apostólica que pronto se publicará prevé, para recibir a estos antiguos fieles anglicanos, “un único modelo canónico para la Iglesia universal, adaptable a las situaciones locales”. La nota dice que los ordinariatos se crearán, allí donde sean necesarios, en consulta con los obispos locales.

A petición de muchos anglicanos

El Card. Levada ha querido dejar claro que la creación de estas nuevas estructuras responde a la petición de varios grupos anglicanos provenientes de diversas partes del mundo. “Ellos han declarado que comparten la fe católica común, tal como se expresa en el Catecismo de la Iglesia Católica, y que aceptan el ministerio petrino como un elemento querido por Cristo para la Iglesia. Para ellos ha llegado el tiempo de expresar tal unión implícita en una forma visible de plena comunión”.

La nota recuerda que en los últimos tiempos algunas Iglesias anglicanas han roto con tradiciones cristianas comunes al adoptar la ordenación de mujeres, cambios en la enseñanza bíblica sobre la sexualidad, la ordenación de clérigos abiertamente homosexuales y la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo. Al mismo tiempo, muchos anglicanos han entrado en la Iglesia católica, individualmente y a veces en grupo, conservando cierta estructura corporativa. La Iglesia católica no podía dejar sin respuesta estas peticiones.

Seguirá el diálogo ecuménico

Para reafirmar que esta decisión del Vaticano es compatible con el mantenimiento del diálogo ecuménico con los anglicanos, el arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols, y el arzobispo anglicano de Canterbury, Rowan Williams, han firmado una declaración común. En este gesto inusual explican que con esta medida se pone fin a un periodo de incertidumbre para esos anglicanos que han querido abrazar la fe católica. Consideran que la anunciada Constitución Apostólica “es un ulterior reconocimiento de la coincidencia sustancial en fe, doctrina y espiritualidad entre la Iglesia católica y la tradición anglicana”. La nota afirma también que este paso hubiera sido imposible sin el diálogo ecuménico desarrollado en los últimos cuarenta años, diálogo que va a continuar.

Hay que ver qué pasará ahora con los grupos anglicanos que, descontentos con la evolución doctrinal de sus correligionarios revisionistas, se separaron de ellos. En EE.UU. los episcopalianos tradicionales crearon una Iglesia paralela (cfr. Aceprensa 29-06-2009). Y en 2008 se produjo un cisma de hecho en la Comunión Anglicana, con la creación de la Fellowship of Confessing Anglicans, que representa a la mitad de la comunión anglicana (unos 36 millones de fieles) y un tercio de los obispos, que quieren defender la doctrina tradicional (cfr. Aceprensa 4-07-2008).


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