Primera sentencia en India por ataques contra los cristianos

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Chakradhar Mallick, un líder extremista hindú acusado de instigar el incendio de la casa de Lokanath Digal, cristiano del poblado di Dampidia, ha sido condenado por el tribunal de Phulbani a cuatro años de reclusión y a pagar una multa de 4.000 rupias (unos 59 euros). Se trata del primer pronunciamiento judicial sobre los pogromos llevados a cabo por radicales hindúes contra la población cristiana del distrito del Kandhamal, en Orissa, donde se produjeron las últimas acciones violentas hace menos de un año (cfr. Aceprensa, 2-09-2008).

Las agresiones en aquella región de la India, que se iniciaron en 2008, han provocado según algunas estimaciones la muerte de 119 personas, la destrucción de más de 4.000 viviendas y la huida de las aldeas de unos 5.000 vecinos. Cerca de 1.500 refugiados viven aún en los campamentos que ha dispuesto al efecto el gobierno federal.

Temor a las represalias

Los cristianos de Orissa, que a veces se han visto obligados a hacerse pasar por hindúes, viven en un clima de zozobra debido entre otras razones a la lentitud con que la policía lleva a cabo sus investigaciones y al miedo a denunciar a los responsables de la violencia.

Según ha declarado a AsiaNews el padre Thomas Chellan, director de un centro pastoral del Kandhamal, “si realmente quiere devolverse la justicia a la región” es necesario que se asegure “la completa protección de la población, pues de lo contrario las personas no tienen el valor de prestar testimonio en los procesos, por el temor a las represalias”. Las constantes amenazas de los extremistas hindúes contra los cristianos que desean volver a sus aldeas arredran a estas comunidades, pues, según explica Chellam, “los que están imputados son los mismos que luego les impiden el regreso a las casas”.

El ministro indio del Interior ha visitado recientemente algunas comunidades cristianas y ha manifestado el “empeño del gobierno en asegurar la justicia y el apoyo a la población”. Los cristianos han pedido medidas concretas para la restauración de la normalidad y para que se les garantice la libre expresión de su fe. El padre Chellam, no obstante, considera que la noticia de esta primera condena “infundirá confianza entre las víctimas de la violencia que esperan que se haga justicia”.

También en el Karnataka, donde veinticuatro iglesias han sido atacadas en el último año por fundamentalistas hindúes, el recién elegido gobernador Hans Raj Bharadwaj se ha comprometido a garantizar la protección de las minorías religiosas. El padre Faustin Lobo, portavoz de la Iglesia en ese estado del sur de la India, ha valorado las intenciones expresadas por el gobernador y ha precisado que el “primer deber del gobierno es asegurar a los ciudadanos el respeto de sus derechos”, afirmando además los principios democráticos sobre los que se ha estructurado tradicionalmente la sociedad del país asiático.


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