Después de medianoche

Nach Mitternacht

Página 1

Autor: Irmgard Keun

Minúscula. Barcelona (2001). 162 págs. 1.900 ptas. Traducción: Carmen Gauger.

Irmgard Keun (Berlín, 1910-Colonia, 1982) fue compañera sentimental por breve tiempo, hasta 1939, año de su muerte, del escritor Joseph Roth, uno de los mejores prosistas en lengua alemana. Como contraste radical entre ambos escritores cabe decir de Roth que en su hondo conocimiento del hombre hay un casi determinismo, sin duda pesimista; la presencia de Dios en sus obras -sobre todo quizá en La leyenda del santo bebedor- es, así, bondadosa y al mismo tiempo fatídica.

Nada semejante se halla en Después de medianoche de Irmgard Keun, que es un escrito vitalista y esperanzado. Digo escrito porque se trata de una especie de diario con voluntad de arte y, por eso, es una narración muy bien construida, y cabría aplicarle quizá el carácter de novela -todo cabe en este género-.

Alemania nazi. Una chica de provincias, huérfana, se marcha de Colonia -de la casa de su tía en la que vivía-, atemorizada por una acusación política de cuyas consecuencias se libra de modo inexplicable. En su lucha por lograr cierta seguridad e independencia, se establece en Francfort, en casa de su hermanastro escritor. Su novio en Colonia iba a poner un estanco para que pudieran vivir juntos; pero es apresado por falsas acusaciones políticas. Una vez libre, y los dos en Francfort, inician la huida a Suiza para crear una familia.

Esta novela fue publicada en Amsterdam en 1937. Previamente, en años anteriores y en Alemania, Keun había sufrido el secuestro de sus libros, de éxito en ese momento. Después de medianoche recoge el ambiente político social que es consecuencia del nazismo reinante, con esa ironía y ese humor crítico penetrantes, agudos e inteligentes, que motivaron la persecución policial de la escritora; recoge también la novela su autobiografía de aquellos momentos: sin duda su relación con Joseph Roth, disfrazada en el caos de sus vivas y expresionistas descripciones, trasladadas a la ficción literaria.

Este testimonio histórico -es realmente eso también- de Keun es una pieza literaria de primera categoría. La rabia ante la injusticia, la inseguridad, el miedo... traen como consecuencia el desconcierto moral, las ganas desordenadas de vivir, el caos. Y todo eso está en Después de medianoche, está en su misma estructura, en el trazo breve y fuerte de sus muchos personajes, en la variedad de modos de decir, de hablar, hasta de la misma protagonista (recurso frecuente en la literatura alemana moderna): desde la torpeza casi necia de la chica de provincias (recurso magistral en Lenz), hasta la desenvoltura a la moda de la joven sola, siempre Irmgard Keun.

A veces, la prosa de la autora tiene aliento fuertemente lírico, y hay párrafos de una gran sensibilidad que parecen poemas. Así acaba este libro: "El banco es sumamente duro e incómodo, pero tú estás conmigo. Y ahora vamos a dormir. Cuando nos despertemos, necesitaremos mucha energía. Aún hay estrellas que brillan detrás de espesas nieblas. Mañana, Dios mío, envía un poco de sol".

Pedro Antonio Urbina

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