Extraña forma de vida
- ÁNGEL AMADOR
- 9.ABR.1997
Autor: Enrique Vila-Matas
El narrador de esta breve novela es un desquiciado escritor que está preparando una conferencia que tiene que pronunciar esa misma tarde sobre la relación entre los espías y la literatura. Mientras la escribe a duras penas, sabe que ese día debe dar una solución definitiva a su conflicto sentimental: elegir entre su mujer Carmina, ejemplo de madre y esposa fiel, o la hermana de ésta, Rosita. Él sabe que Rosita estará presente en la conferencia, y la preparación de la misma se convierte en un juego de indirectas, reflexiones, historias con doble sentido..., todo para hacer ver a Rosita que no está dispuesto a abandonar a su mujer.
A la vez, las peripecias cotidianas le asaltan continuamente: las llamadas por teléfono que interrumpen su inspiración, la relación con su extraño hijo, la preparación de la comida, sus incursiones a la calle para espiar a los posibles protagonistas desamparados de su novela... Y lo más importante: la vida de espías que llevan los escritores, que le lleva a reflexionar sobre este rasgo de su carácter, que en algunos antecedentes familiares ha tenido perfiles delirantes y enfermizos; en estos recuerdos se introducen algunos pasajes y expresiones irreverentes con la Eucaristía, pero sin ninguna intención demagógica.
La historia, como se puede apreciar, no tendría mucho interés si no fuera por el brillante estilo, el excelente humor y las peregrinas ocurrencias de un narrador al borde del desquiciamiento. El título de la obra está tomado de un fado de la portuguesa Amalia Rodrigues y resume reiteradamente en la novela cómo los escritores, por más que intenten evitarlo, llevan una extraña forma de vida, como los espías.
Ángel Amador