Series de televisión

14 de abril. La República

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Directores: Belén Macías, Jordi Frades

Guión: Virginia Yagüe, Lea Vélez, María José García Mochales.
Intérpretes: Felix Gómez, Verónica Sánchez, Mariona Ribas, Alejo Sauras, Fernando Cayo, Alex Angulo.
Duración: 13 capítulos de 75 min.
Producción: Diagonal TV
Estreno: 24 enero 2011 en TVE1 (España)
Adultos. (X)

No es casual que esta serie se emita aprovechando el 80 aniversario de la proclamación de la II República en España. Si algo ha caracterizado a la historia política de los últimos años es el intento de presentar la II República como un sistema que no llegó a desarrollar todas sus buenas intenciones. Por tanto, la llegada de esta serie podía ser vista como una manera de adoctrinar por medio de algo que si conecta con el espectador es capaz de tenerle enganchado durante muchas horas a unos personajes y a la ideología que los guionistas quieran darle a la historia.

Quizás por eso, uno de los directores de la serie, Jordi Frades, advierte que “todos los bandos y todas las partes pueden tener razón, es una serie más humana que política, es una historia de sentimientos y humanidad, he intentado defender todo aquello que no pienso, todos los personajes han sido defendidos”. Una manera muy concreta de decir que quieren tener mucha audiencia y que para eso han intentado no molestar a los que piensan que la II República fue un fiasco que acabó provocando una Guerra Civil.

El asesor histórico de la serie, Angel Bahamonde, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid, deja claro el planteamiento ideológico de la serie. “Hemos intentado ser lo más neutrales posibles en la serie. Desde luego sí hemos evitado la visión maniquea de buenos y malos, pero es imposible no sentir una profunda emoción por los hombres y las mujeres que intentaron construir una España diferente y más justa”.

Aún así, hay que dejar claro que la serie no es un tratado de historia, sino una continuación de La Señora, auténtica telenovela situada en los años 20 en torno a los amores imposibles entre miembros de familias de clases sociales diferentes. Esta serie logró un gran éxito de audiencia en sus tres temporadas. 14 de abril. La República se presenta así como la cuarta temporada de La Señora, que empezó a emitirse en 2008.

Han pasado los años y en 1931 llega un nuevo sistema político que amenaza la estabilidad de la familia De la Torre. Señores y campesinos afrontan una reforma agraria que hará aún más dramáticas las relaciones entre ellos.

Aunque la serie es un culebrón de “ahora te quiero, ahora te odio, desaparezco pero volveré en el último capítulo y te mataré, me casé contigo pero en realidad tú no eres el padre de mi hija…”, hay que reconocer que tiene más virtudes que otros productos similares. El diseño de producción es generoso, hay más matices (sobre todo en la primera parte) en lo que se refiere a la representación de las dos Españas y el nivel interpretativo es bueno, sobre todo en el caso de Alex Angulo, Verónica Jiménez o Fernando Cayo. Incluso los contenidos de sexo explícito se concentran en algunos capítulos, algo que no sucede en otras series españolas que acaban resultando cargantes y aburridas en su redundancia temática.

Teniendo en cuenta todos estas circunstancias, no podemos dejar de advertir que la serie está muy lejos de la calidad de buena parte del cine histórico español que hemos podido ver en los últimos años: Lope, Bruc, Encontrarás dragones o También la lluvia. Mientras que en estas películas el espectador se mueve libremente en la historia gracias a la ponderación del discurso y el poderoso nivel interpretativo y artístico, en la serie hay demasiadas señales ideológicas de dirección única y las limitaciones artísticas son más evidentes en la recreación histórica.

Las escasas escenas de “acción” por ejemplo son llamativamente pobres, el tono fotográfico no favorece la traslación temporal y algunos decorados como la casa de los De la Torre o el cabaret de Marta Belaustegui resultan algo postizos y ampulosos para ser escenarios tan recurrentemente utilizados. Por decirlo brevemente, mientras que las películas citadas podrían competir perfectamente con el cine histórico de otros países, esta serie no aguantaría la mirada a cualquiera de las recientes series británicas o norteamericanas de época, como Downton Abbey y John Adams.


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